A través de una carta, uno de los implicados en el homicidio de Carlos Manzo responsabilizó a El Licenciado si le pasaba algo.
Durante la audiencia inicial relacionada con el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, autoridades revelaron nuevos elementos que apuntan a la posible participación de una red criminal más amplia, así como tensiones internas entre los implicados.
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Entre los datos expuestos destaca la existencia de una presunta carta póstuma atribuida a Ramiro N., uno de los señalados por su posible intervención en la planeación del atentado, y cuyo contenido menciona de forma directa a Jorge Armando N., alias El Licenciado, considerado presunto autor intelectual del ataque.
El caso continúa ampliando sus aristas: las autoridades han vinculado a varios sujetos presuntamente relacionados con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), identificado como uno de los posibles ordenadores del homicidio.

Además, testimonios presentados ante el juez incluyeron detalles sobre cómo murió Víctor Manuel N., el joven de 17 años señalado como el tirador, así como el contexto que rodea la ejecución de otros implicados.
¿Qué dice la carta de implicado en homicidio de Carlos Manzo?
A medida que avanza el proceso, se suman evidencias como mensajes de texto, análisis balísticos, testimonios policiales y peritajes forenses, que delinean la complejidad del asesinato ocurrido el pasado 10 de junio y sus implicaciones en la operación de grupos criminales en Michoacán.
De acuerdo con la información expuesta durante la audiencia, Ramiro N., encontrado muerto días después del homicidio, habría dejado una carta dirigida a su esposa e hija. El documento fue localizado presuntamente por su pareja, identificada como Paulina, dentro de una maleta y, según las autoridades, su contenido reconoce su involucramiento en actividades criminales, además de advertir sobre amenazas inminentes.

En el escrito, Ramiro se disculparía por haber ocultado su verdadera actividad delictiva y admitiría que “hizo las cosas mal”.
Mientras que en uno de los fragmentos leídos ante el juez se encontraría el mensaje:
“Seguramente cuando leas esto yo estaré muerto, porque nos van a querer silenciar… cualquier cosa que me pase, estaba trabajando para El Licenciado”.

El documento también advertiría a su pareja que no revelara nada en Uruapan porque “El Licenciado tiene comprada a toda la fiscalía”.
La Fiscalía expuso además que Ramiro habría sido la persona encargada de reclutar a Fernando Josué N. y a Víctor Manuel N., ambos implicados en el atentado contra Manzo. En este sentido, la muerte de Ramiro y Fernando, ocurrida días después del asesinato, fue considerada por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, como un posible intento por frenar el avance de las investigaciones.

Además, durante la audiencia se mencionaron líneas de investigación que apuntan a la participación del CJNG, así como la presunta oferta de 2 millones de pesos para llevar a cabo la ejecución. Testimonios también refirieron a figuras como Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, y Ramón Álvarez, alias R-1, líder de una célula del cartel que opera en la región.
Homicida de Carlos Manzo murió por su propia pistola
Otro de los puntos expuestos en la audiencia fue la reconstrucción del asesinato de Carlos Manzo. Peritajes balísticos revelaron que el alcalde recibió seis impactos de bala en un lapso aproximado de 1.5 segundos. Los disparos afectaron el codo, hombro, espalda y tórax, siendo el quinto el que perforó el área vital que le provocó la muerte.
Víctor Manuel N., señalado como el tirador y originario de Paracho, fue abatido minutos después por uno de los escoltas del alcalde. Según el Ministerio Público, un agente identificado como Demetrio N. le disparó en la nuca a una distancia aproximada de 10 centímetros, aun cuando ya se encontraba sometido. El propio agente declaró que creyó haberle disparado al brazo en un intento por neutralizarlo, aunque los peritajes contradijeron esa versión.

Un paramédico que acudió al lugar refirió que los escoltas impidieron acercarse al joven, quien finalmente murió en el sitio. Días después, el cuerpo fue reclamado por sus familiares.
El fiscal estatal, Carlos Torres Piña, confirmó que Víctor N. dio positivo a la prueba de rodizonato de sodio, lo que acreditó que él fue quien disparó contra Manzo. Además, el joven habría actuado en coordinación con Los Licenciados y presuntos miembros del CJNG.
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