Bukele sostuvo que su reforma no es criticada por autoritaria, sino “por que un país pequeño se atreve a actuar como uno grande”.
Este domingo, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, respondió a las críticas internacionales tras la aprobación de la reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida, amplía el mandato de cinco a seis años y elimina la segunda vuelta electoral.
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La reforma fue aprobada de forma exprés el jueves por el Congreso, controlado por el oficialismo, y ha sido calificada por organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch (HRW) y WOLA como un “golpe mortal” a la democracia y una “manipulación” constitucional para favorecer las ambiciones de poder del mandatario.

El mandatario salvadoreño, quien llegó a la presidencia en 2019 y fue reelegido en 2024 con un 85 por ciento de los votos, concentra actualmente un control casi absoluto sobre los poderes del Estado.
La aprobación de la reforma se da en un contexto de denuncias por detenciones arbitrarias contra defensores de derechos humanos y críticos del gobierno, lo que ha llevado al exilio a decenas de periodistas y activistas.

A pesar de que Bukele cuenta con un alto índice de aprobación gracias a su política de “guerra contra las pandillas”, que ha reducido la violencia a mínimos históricos desde 2022, organismos de derechos humanos han criticado la reforma implementada por su gobierno.
Analistas han señalado que las medidas impulsadas por Bukele se sostienen en un régimen de excepción que limita libertades fundamentales y permite arrestos masivos sin orden judicial.
Bukele niega que reelección indefinida sea el fin de la democracia
A través de un mensaje en su cuenta oficial de X (antes Twitter), el presidente de 44 años aseguró que las críticas obedecen a un doble estándar por tratarse de un país “pequeño y pobre”:

“90 por ciento de los países desarrollados permiten la reelección indefinida de su jefe de gobierno, y nadie se inmuta. Pero cuando un país pequeño y pobre como El Salvador intenta hacer lo mismo, de repente es el fin de la democracia”, escribió en inglés.

Bukele argumentó que, si El Salvador adoptara un sistema similar al del Reino Unido, España o Dinamarca, las críticas continuarían:
“El problema no es el sistema, sino que un país pobre se atreva a actuar como soberano. Se supone que debes hacer lo que te dicen y mantenerte en tu carril”, afirmó.
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