Una tragedia anunciada

En días pasados nos enteramos de las primeras conclusiones alcanzadas por la empresa noruega, que realizó el dictamen preliminar de las causas del accidente ocurrido en la Línea 12 del Metro, que cobró la vida de 26 personas.

El resultado de esta primera fase del dictamen, apunta en el sentido de una construcción deficiente de la estructura llevada a cabo por dos de las principales constructoras del país, ICA y Carso, empresas que desarrollan infraestructura en varios países del mundo desde hace décadas.

Lo que resulta increíble, es que ya existían otros dictámenes anteriores que señalaban éstas fallas y alertaban sobre el peligro que se corría en caso de no corregir las deficiencias de construcción detectados, porque no se trataba de detalles menores, sino de problemas graves.

En 2014 cuando era Jefe de Gobierno Miguel Mancera, la empresa Systra de Francia, practicó una inspección detallada de la situación en la que se encontraba la infraestructura de esa Línea del Metro, llegando a prácticamente las mismas conclusiones a las que llegó la empresa noruega después del accidente, con la diferencia de que en esa ocasión se ocultó el contenido del dictamen.

En términos generales el reporte presentado por la empresa francesa en 2014, señalaba deficiencias de material, de montaje, de ensamblaje y de desgaste de materiales, que hacían altamente riesgosa la operación del servicio y que impedían un mantenimiento adecuado. De acuerdo con el contenido del reporte, la obra era de mala calidad y la corrección de estas deficiencias de construcción no eran cuestión de remiendos, sino que requería de trabajos mayores de reconstrucción.

La respuesta del gobierno de Mancera, fue esconder los resultados del dictamen hasta que sucedió el sismo de 2017, después del cual las grietas y los hundimientos eran evidentes hasta para el habitante menos experto en el tema.

Después del terremoto de 2017, no hubo más remedio que hacer algunos arreglos para que por lo menos las fallas de la construcción original, dejaran de ser obvias para todo el mundo.

Una vez que se maquillaron esos defectos de la construcción, reforzando columnas y trabes, lo cual, de acuerdo al dictamen de la empresa francesa, el gobierno de Mancera ya sabía que no serviría para proporcionar seguridad a la operación del Metro en esos tramos, publicaron el análisis que supuestamente habían realizado con rayos X a todos los tramos de la Línea 12, anunciando que ésta ya era completamente segura. El mismo Miguel Ángel Mancera salió a las redes sociales y a los medios, a declarar esta sarta de mentiras que mantenía en riesgo a los usuarios de ese medio de transporte.

Hoy después del muy lamentable accidente, sabemos que los defectos originales de esa construcción no se corrigieron, habiendo tenido la información y la oportunidad de hacerlo, sino que se engañó a todos con el cuento de que no se corría riesgo alguno.

Por supuesto que hay responsabilidad de las constructoras que desarrollaron la obra originalmente al hacer un trabajo de baja calidad y cobrar como si fuera de alta; también de los peritos y supervisores especialistas que lo avalaron en su momento y claro que deben pagar por ello. Pero el hecho de haber sido avisados a tiempo y de no corregir de fondo el problema, sino de engañar con el cuento de que lo habían hecho, como fue la actuación del gobierno de Mancera, podría resultar en una conducta criminal, además de defraudatoria.

Ahora esperemos la investigación y las conclusiones de la Fiscalía, para que nos digan quién va a tener que hacer frente a la responsabilidad de 26 vidas perdidas a causa de la negligencia, la estupidez y la simulación.

Como dijo el filósofo chino Confucio: “No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino.”