Una mirada a la lucha sociopolítica en un paralelismo con Andrés Manuel (Parte II)

La charla con Andrés Manuel

Escribe: Javier Lozano
Hace dos semanas abordamos en este espacio algunas de las batallas pacificas para buscar expandir los cimientos de una verdadera democracia en el momento que nacieron grandes referentes de la vida pública e histórica de nuestro país. Andrés Manuel López Obrador y Cristóbal Arias Solís, son contemporáneos de una lucha insipiente de la Corriente Democrática a finales de los años 80 en Estados alternos como Tabasco y Michoacán, pero, históricamente, dos epicentros que atestiguaron los senderos prolongados cuando azotó la fuerza omnipotente de un sistema ominoso y fraudulento que arrebató dos victorias contundentes con base a la corrupción.
Aunque ambos forman parte del programa de la Cuarta Transformación, dedicaron gran participación de su tiempo a sembrar el compromiso que existe con la defensa de la legalidad. Incluso, el mismo Andrés Manuel López Obrador, viajó en varias ocasiones al estado de Michoacán a acompañar el resguardo de una pluralidad con varios signos de debilidad institucional. Sin embargo, eso no mermó los desafíos que históricamente habían sido predestinados para hacer posible un proyecto de Nación muy contundente y solido en principios, y democrático en la toma de decisiones.

Eso, pude verse en dos años en el que la 4T ha gestado un esquema gubernamental apegado a las principales necesidades: primero los pobres.
Pero más allá de la lucha irrestricta del curso político, hay un anecdotario repleto de crónicas que narran las experiencias más enriquecedoras que, por muchas razones, marcaron el antes y después de acuerdo con los atributos y la personalidad de Andrés Manuel López Obrador. De ahí que, se narre el paralelismo histórico de dos liderazgos de la izquierda en nuestro país.
Es importantísimo, además, comprender de raíz el relato de dos hombre de pueblo; de dos referentes forjados en las batallas por la legalidad; de dos semejanzas que ha sostenido los principios morales y éticos; de dos rostros que siempre discreparon de los abusos, y el mal manejo del recurso en malos de las clases potentadas.

Esa situación propició eso, una narrativa que creó condiciones favorables para instalar un nuevo gobierno. De hecho, se platicó, se abordó y se aterrizó la voluntad luego de haberse perpetrado uno de los fraudes más perversos de la historia contemporánea en la época del 2006. Todavía, incluso, quizá sea un momento coyuntural donde las emociones palpiten, y la efervescencia tan productiva que influyó cuando recuperé los datos que desempolvó un baúl de los recuerdos más fructíferos debido al enorme respeto que siento por los personajes que dieron vida al vanguardista paradigma sociopolítico.

“Pasamos por él al Hotel Torreblanca, donde se hospedaba; un día antes lo acompañamos en sus recorridos, en Santa Clara o en La Huacana asistieron unas cuantas personas, López Obrador no se amilanaba, hablaba con seguridad y convicción. Platicó del porqué de los nombres de sus hijos. Acababa de ser papá nuevamente, Jesús Ernesto le puso a su hijo más pequeño, por el Nazareno y por El Che”. (H, Arturo. 2007)
Ya en casa de Cristóbal Arias Solís, el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador se mostró optimista. Recordó varias crónicas históricas de grandes personajes que admira; entre ellos: Melchor Ocampo y José María Morelos. Asimismo, era imposible soslayar los problemas que aquejan a Michoacán; uno de ellos, con naturaleza existencial en el problema de la Educación. También, ambos coincidieron en la ignominia que perpetró el sistema fraudulento del 2006; sin embargo, encajaron en la misma idea de no bajar la guardia porque nuestro país necesitaba un cambio de forma y de fondo.

“La cena duró casi cuatro horas. Cristóbal y su esposa María Ortega ofrecieron a López Obrador: atole de tamarindo, pozole blanco, enchiladas morelianas, corundas, carne de puerco en salsa roja y buñuelos. Para empezar, Andrés Manuel se tomó una “Chaparrita” de piña; mientras, preguntó por el problema de la educación en Michoacán. Rogelio Raya Morales, ex director del Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación, le explicó que estamos en los últimos lugares de aprovechamiento”. (H, Arturo. 2007)

Existe afinidad y semejanza. El hito comenzó bajo el reflejo similar y habitual de dos liderazgos. Esa analogía es común ya que:

-Paralelamente rompieron con las ataduras de dos partidos al considerar la pobreza institucional y la base de principios de ayudar a quien más lo necesita.
-Ambas figuras son parte de la lista de los 300 líderes de México.
-Fueron pieza fundamental de la Corriente Democrática en 1989.
-Ambos con características fraudulentas en Tabasco y Michoacán.
-Ambos encabezaron manifestaciones pacíficas con el pueblo.
-Ambos recorrieron juntos municipios y localidades

En el caso específico de Andrés Manuel, jugó en tres ocasiones la elección hasta conquistar en la última el ansiado triunfo. Hoy por hoy, Cristóbal Arias Solís es el favorito de morena en Michoacán a ganar la gubernatura en 2021. Entonces, esa analogía, emulará el cauce para lograr con legitimidad el Solio de Ocampo. La tercera será la vencida porque hay una justicia política sólida que pondrá en el camino a un simbolismo de la lucha. Tal y como lo hizo López Obrador, la tenacidad manifestará esa inclinación y un proyecto de la 4T que sembrará la semilla que fue movida por más de 30 años de no claudicar.

Notas finales: le agradezco al maestro Arturo Herrera Cornejo, quien además de ser un ciudadano recto, lo admiro y respeto. Gracias a él, recuperé la crónica de dos grandes liderazgos del pasado actual. Esta es parte de su narrativa; su historia ha enriquecido por años el tránsito de un simbolismo como Cristóbal Arias Solís: un referente de la democracia en Michoacán. También, tuvo la oportunidad de intercambiar una charla con el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, al que calificó como un hombre de principios, honesto y trabajador

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