“SUFRAGIO EFECTIVO”, otra mentira del INE

Por Miguel Ángel Lizama
@Migueliz8

Igual que la Democracia, Legalidad e Imparcialidad, el SUFRAGIO EFECTIVO es otra ficción patentada y manejada por el INE, en obsequio a los partidos que le permiten continuar succionando presupuesto y “legalizando”, junto con el Tribunal Electoral, sus marrulleros manejos gatopardistas para que todo siga como ha estado: mal.

Cuando Francisco I. Madero lanzó su cruzada por el SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCIÓN, pretendía con todo fervor y convicción que el VOTO PERSONAL se respetara como auténtica expresión de la voluntad de cada ciudadano. Quería que el resultado electoral no saliera anticipadamente de la oficina presidencial, como era costumbre durante el porfiriato.

Pero desde que la Revolución se institucionalizó con Plutarco Elías Calles, el RESPETO AL VOTO quedó como un recurso retórico, que en la práctica jamás se respetó y los resultados electorales seguían saliendo, ya no del privado presidencial -como en tiempos de don Porfirio-, sino de la Secretaría de Gobernación, y cuando el resultado se desfasaba de lo previsto, se imponía cualquier ajuste o cambio para adaptarlo a lo autorizado -eso sí- en la oficina del Presidente. Para ello se llegó incluso a la represión (como en la elección de Andreu Almazán para imponer a Ávila Camacho) y asesinatos (como en la usurpación de Salinas de Gortari).

El lema maderista hoy es abusado por la nueva versión dictatorial de la política mexicana, bien maquillada de “constitucional” en la figura de los Consejeros Electorales, “decididos” por cuotas entre los partidos, con el fin de servir sus intereses particulares y perpetuar la apariencia democrática.

Bajo pretexto de “democratizar” la vida política de México, en 1977 se abrió la puerta a todo grupo calificado de “político” (hasta los antes proscritos por ser “comunistas” o guerrilleros), con el supuesto propósito de canalizar cualquier descontento por los cauces “democráticos” abiertos en la Constitución. Al menos ésa fue la excusa. Con eso se dio origen al manoseo legal para autorizar partidos efímeros SIN BASE NI APOYO SOCIAL VERDADEROS, a los que de entrada se otorga Presupuesto, cuyo uso y abuso no comprueban contable ni oportunamente, y cuyos dirigentes, apenas pasan las elecciones en que son derrotados, “desaparecen” entre otros partidos a los que aportan “su experiencia”.

Anteriormente hubo la figura del “Registro Condicionado” al menos a CUATRO AÑOS de actividad política continua y se demostrara representar una corriente política real y definida, para que si el partido alcanzaba una votación mínima de 1.5% de votos del padrón, se le otorgaba el registro definitivo con todas sus prerrogativas de ley. Hoy ya no es así. Con la llegada de la tecnocracia neoliberal, la Constitución y ley electoral se fueron parchando y acomodando a las nuevas conveniencias de los doctores en Finanzas y Economía. Desde luego con el auxilio de eminentes juristas contratados por la Presidencia para acomodar las exigencias y darle su barniz legal al nuevo “Estado de Derecho”, que ahora por las evidencias se reconoce, que en realidad es un “estado de chueco” para favorecer el saqueo y la privatización del Estado nacional, en favor de los buitres de México y el extranjero. Y los juristas ni se sonrojan.

Lo más reciente de la “democratización que mandata la Constitución” (según manido dicho de Lorenzo Córdova, el más reciente títere del PRIAN en vías de extinción) es que se autorizan “ALIANZAS” partidistas o electivas de ocasión, con lo que se se esconde la verdadera dimensión de cada partido, se burla la confianza y decisión de los votantes y se usa su sufragio como moneda de cambio en arreglos cupulares de facciones, para repartirse el poder.

Con eso, bandos disímiles, tan teóricamente opuestos, como PAN (extrema derecha recalcitrante y disfrazada de “centro”) y PRD (“izquierda” huérfana) se ayuntan en ilógicas “COALICIONES” convenencieras, en que los principios ideológicos o doctrinarios se guardan en cajas de archivo muerto para almacenarlas. Lo relevante es lograr un trozo de poder a cualquier costo. Basta con firmar y presentar un “compromiso” transitorio y escrito para que el INE lo apruebe en vía rápida y le asigne prerrogativa$, que a fin de cuentas es lo que todos buscan.

Así se condiciona el reparto de votos que la autoridad electoral le asigna a cada partido y se intercambian posiciones en los escaños legislativos y en la integración de cada bancada, según las necesidades de “gobernabilidad” impuestas por conveniencias políticas. La muestra más grosera la dio el anterior Jefe de Gobierno capitalino, al supuestamente ganar un escaño plurinominal por el PAN y entrar a la Cámara como “pastor” de la micro-bancada senatorial del PRD, donde hoy casi queda él solo, quien se aferra al fuero ante las crecientes acusaciones de malos manejos en la CDMX. El SUFRAGIO EFECTIVO se burló y los que votaron por el PAN acabaron frustrando su voto en el PRD.

De ese modo se ha formado una pléyade de partidos que pueblan el cosmos político mexicano. Lo malo es que cada uno recibe (con base en intrincados cálculos actuariales) bastante dinero público para su burocracia y mantener los desayunos, comidas y buenas relaciones de sus principales dirigentes con autoridades gubernamentales -ejecutivas y legislativas, principalmente- y algunas cúpulas de “las fuerzas vivas”.

Resguardados en su “autonomía constitucional” los Consejeros Electorales hacen y deshacen a su antojo para seguir manteniendo la influencia y el control político del PRIAN que los impuso en sus sillones. Por eso no responden ante nadie por los manejo del dinero que cada año le asigna la Cámara de Diputados, por cuenta de los contribuyentes. El verdadero drama del Pueblo Mexicano es que MORENA, la verdadera fuerza mayoritaria, arrió banderas y entregó los controles a sus oponentes, que el Pueblo no quiso seguir manteniendo.

En algún momento, los responsables de esa cortés capitulación (diputados, senadores y coordinadores), pagarán esa burla a la gente que ya no está dispuesta a tolerar más abusos.

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