Se hunden los buques insignia de la oposición

Hoy estamos presenciando el desempeño más desafortunado de los personajes que podrían considerarse como los buques insignia de la oposición mexicana, que en una aparente total desconexión de la realidad, ni siquiera alcanzan a identificar con cierta coherencia las bases de los argumentos que expresan.

Por un lado tenemos al paladín de la lucha en defensa de la corrupción, Claudio X. González, que es capaz de aglutinar en un solo cartel a lo que alguna vez fueron 3 partidos políticos y que hoy son grupitos de intereses creados que buscan recuperar el botín que les quitamos.

Este sujeto recomienda que México voltee a ver a las democracias del Norte en lugar de a los países de América Latina. Estas democracias son Estados Unidos y Canadá, a quienes no solamente México está volteando a ver, sino que es un socio comercial de relevancia, con quienes mantenemos excelentes relaciones y negocios.

Lo que no ve el Junior de los pañales por su disfunción cognitiva, es que ambas naciones están haciendo esfuerzos para cargar sus acciones de política interna hacia la izquierda.

Por un lado Joe Biden de los Estados Unidos, mete presión sobre los ricos incrementándoles las cargas fiscales por encima de lo que lo hace con las clases menos favorecidas en su país, además aumenta en forma importante los apoyos sociales para esos sectores.

Por el otro lado Justin Trudeau de Canadá, está por volver a ganar las elecciones en su país. El resultado dejaría a Trudeau en el poder para llevar a cabo la agenda más izquierdista que Canadá ha visto en al menos una generación. Incluso con una minoría, los primeros resultados sugieren que los liberales tendrán un gobierno estable, lo que permitirá a Trudeau continuar con un programa de grandes gastos que está respaldado en gran medida, por el socio más probable de su gobierno, el Nuevo Partido Democrático de tendencia izquierdista.

Así es que los dos referentes del campeón de la oposición mexicana, se están comportando en forma más radical que el mismo gobierno de México, dejándolo en ridículo con sus incoherentes peroratas macartianas y franquistas.

El otro paladín en desgracia cerebral, es el símbolo viviente de la intelectualidad asintomática de Krauze y Aguilar Camín, Mario Vargas Llosa, a quien recurren los primeros en apoyo a los argumentos que pretenden aliviar sus angustias monetarias, como desposeídos del presupuesto gubernamental.

En su última intervención en el foro organizado por la Universidad de Guadalajara, para rendir pleitesía a este ínclito súbdito español, que decidió declinar la libertad de espíritu que le ofrecía su ciudadanía peruana para postrarse a los pies de una corona anacrónica, Vargas Llosa opinó que las réplicas que el Presidente de México hace en sus conferencias matutinas, ante las calumnias y falsedades publicadas por los medios de información y opinadores chayoteros, le están restando popularidad.

Alguien debería hacerle favor de informarle a este señor ,que el Presidente López Obrador tiene una aprobación de 73% y que empresas internacionales especializadas en estas mediciones, como Morning Consult, lo ubican como el segundo líder mundial con mayor popularidad del planeta.

En resumen, las dos figuras de mayor respeto a los ojos de los gusanitos pulqueros de la derecha mexicana, están haciendo agua en su percepción y en su discurso, lo que nos lleva a pensar que el nivel de desorientación en el que se encuentran sus admiradores de la oposición mexicana, es absoluto e irremediable. Que Dios los cuide en su errático camino, porque sus brújulas los llevan hacia el abismo.

Como dijo el periodista estadounidense James Agee: “La verdad está dentro de una pequeña brújula, pero el margen de error es inmenso”.