Samuel García, el Verde, ‘los influencers’: el personaje antes que el político

Por: Miguel Alejandro Rivera
@MiguelAleRivera

Las pasadas elecciones dejaron varias reflexiones para todos los partidos políticos y para la sociedad mexicana en general; sin embargo, hubo sucesos que no se deben dejar pasar: uno de ellos, que Samuel García obtuvo la mayoría de votos para gobernar el estado de Nuevo León.

Pese a sus múltiples episodios en redes sociales donde claramente dejó al descubierto su machismo, clasismo, posición de privilegio, entre otras características que rodean su persona, el candidato de Movimiento Ciudadano convenció al electorado a base de canciones y publicaciones en redes sociales con toques medio de humor, medio de algo que aún no sabemos decodificar.

Sin embargo, un punto queda claro: México viaja hacia un escenario político donde las figuras de las redes sociales o ‘influencers’ van a influir de forma importante en la vida política del país, parece que hasta más allá del proyecto de administración pública propuesto. Incluso, en el caso del propio Samuel García, su esposa Mariana Rodríguez, famosa por su cuenta de Instagram, fue factor claro para que el también senador con licencia lograse la victoria.

Hace algunas semanas, se publicaron investigaciones donde se mostraba que las empresas Firma Jurídica y Fiscal y Firma Contable y Fiscal, de la cual García es socio mayoritario, fueron usadas para financiar granjas de bots a su favor a través de tres empresas de comunicación que han recibido contratos millonarios por parte de municipios en Jalisco ligados a Movimiento Ciudadano, al gobierno jalisciense de Enrique Alfaro y al propio partido.

Es decir, aunque fuese superando el tope presupuestal, usando recursos privados y posiblemente hasta públicos provenientes de Jalisco, Samuel García apostó por las redes sociales y al parecer tuvo dividendos. Empero, el punto es que las nuevas plataformas digitales se presentan como la tribuna del presente y del futuro, a tres años del cambio presidencial.

Los adolescentes y jóvenes que definirán con su voto las elecciones de 2024, en estos momentos están navegando, de formas exageradas quizás, en TikTok, Instagram, Facebook y demás redes sociales. Tan importante es el impacto de ellas, que el Partido Verde Ecologista de México se ha jugado incluso la posibilidad de perder su registro, o al menos el 50 por ciento de su presupuesto, comprando ‘influencers’ para que apoyaran, pese a la veda electoral del 6 de junio, a sus candidatos.
Y aunque el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación investiga el hecho, podría ser que en parte el uso de figuras del Internet haya sido clave para que de once diputados, ahora el Verde tenga 44 legisladores en San Lázaro.

Personajes como Alfredo Adame, El Tinieblas, Blue Demon, Lupita Jones, Sergio Mayer, Paquita la del Barrio, Gabriela Goldsmith, entre otros famosos del deporte y la televisión, salieron derrotados en la jornada electoral porque ahora la lógica del aspiracionismo pasó los medios convencionales a las redes sociales, poderosas por la capacidad de feedback que en ellas se engendra.

Deberemos seguir el paso a la evolución de esta dinámica en la política, pues aunque en los Estados Unidos, personajes como Barack Obama o Donald Trump definieron su triunfo en gran medida por el uso de redes sociales de Internet, en México nos puede llevar a otra simulación de políticos que antes, en el caso del Legislativo por ejemplo, llamábamos telebancada.

No dejemos de aprender de nuestro pasado y estemos alertas porque si Samuel García se atreve a decir, como lo ha hecho, que Nuevo León es más importante que otros estados o que el norte sería más productivo sin el sur del país, estaríamos frente a un nuevo Enrique Peña Nieto, cuya vida de telenovela seduce a parte del electorado, pero terminan por ser productos chatarra.

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