Reunión Trump-AMLO y ‘rápido y furioso’: La pesadilla de Calderón

Los próximos días 7 y 8 de julio del presente año el Lic. Andrés Manuel López Obrador, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos realizará una visita de estado por invitación expresa del primer mandatario de los Estados Unidos de Norteamérica para dar inicio formal al tratado de Libre Comercio suscrito entre los dos países y Canadá.

La oposición y la comentocracia que la acompaña, haciendo gala de supina estulticia y mala fe, critican con argumentos pueriles, vacuos y superficiales esta visita, pues temen mayores acuerdos en diversos temas que acoten su sed de poder, que se generen más trabas para su ambición y, sobre todo que ponga a varios de ellos en peligro real de tener que enfrentar a la justicia.

Pudimos leer, por ejemplo, a León Krauze, creador de la “amenaza rusa”, de el “complot mongol”, participante de la “operación Berlín”, señalado como parte de un amplio plan golpista, aplaudidor de la derecha, tener la osadía de “dar consejos” sobre política exterior y después, cuando éstos no fueron atendidos, con una arrogancia infinita manifestar que el presidente se equivoca.

Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán quien simplemente no puede detener la terrible escalada de violencia y delitos del fuero común que azota a su estado, que además acostumbra soltar baladronadas de las que sumisamente se retracta cuando tiene al presidente enfrente. Sí, ese gobernador que irresponsablemente usa el eufemismo de “estado binacional” para torpemente vanagloriarse de ser un estado expulsor de migrantes, aceptando con esto su incapacidad para proporcionar una vida digna a los ciudadanos que dice gobernar.

Este servidor público sustenta un mensaje que no tuvo el valor de presentar personalmente y envía en video, en las mentiras y suposiciones que ellos mismos inventan y en un análisis ligero, superficial y sin el menor conocimiento geopolítico o de relaciones internacionales.

Por otro lado, varios personajes y sesudos periodistas argumentan tontamente que la visita pueda beneficiar la campaña por la reelección de Trump, como si éste fuera solamente candidato y no presidente de aquel país, además de que este supuesto beneficio no incumbe a México al tratarse de un proceso interno de los Estados Unidos. Y aún peor es que sugieran que, para compensar, se reúna con el candidato demócrata, interviniendo ahí sí en la campaña electoral norteamericana. Simplemente no acaban de entender (o no quieren hacerlo) que una visita de estado se da entre mandatarios, independientemente de los procesos internos.

El verdadero temor radica en que en esta visita se puedan tratar temas como el de Genaro García Luna, Rápido y furioso, intercambiar datos, contactos y negocios de Emilio Lozoya y Odebrecht, involucramiento de Videgaray y hasta de Enrique Peña Nieto, sospechas de colusión con el narco de Enrique Alfaro, ubicación de César Duarte y tantos otros pendientes que existen entre las dos naciones.

Como en muchas otras ocasiones, entre más rabiosa es la crítica es indicativo de que más tienen qué esconder.