¿Qué nos dejó la extinción de fideicomisos? Un PT aliado de senadores arrastrados

Los fideicomisos neoliberales fueron una especie de Cueva de Alí Babá y mucho más de cuarenta ladrones.

Los primeros informes que se dan en la conferencia mañanera de este día, dejan de manifiesto que la pulcritud y el manejo correcto de lo recursos públicos, brillaron por su ausencia durante el periodo neoliberal.

Alguien dijo hace poco que la figura del fideicomiso es propia y aconsejable dentro del sector privado. Pero nunca justificable para el manejo de recursos públicos, por la poca transparencia que suelen tener.

En el México neoliberal, la operación de estos instrumentos se prestó a todo tipo de corrupción.
Simplemente en el manejo de estos fideicomisos por parte de instituciones bancarias, se pagaban anualmente 500 millones de pesos. Solo por mantenerlos en cuenta. Un brutal desperdicio de recursos del pueblo que reporta el CONACYT.

De 2008 a 2019, diez empresas nacionales y extranjeras recibieron los mayores beneficios por parte de estos fideicomisos, destacando entre ellas RH México Simulation and Training, con mil quinientos treinta y un millones de pesos y Prof Tech Servicios, con cuatrocientos sesenta y cuatro millones de pesos, según reporte del CONACYT.
Y así están el resto de los fideicomisos, hoy en vías de cancelación.

Fundaciones como la de Josefina Vázquez Mota, recibían apoyos de los mismos, para realizar viajes al extranjero con todos los gastos pagados.
En Veracruz, el dinero del pueblo fue utilizado para dar vida al “palco presidencial” en el estadio Luis “Pirata” Fuentes.
Dinero destinado a la adquisición y mantenimiento de bebederos en escuelas públicas, fue asignado a empresas que no cumplieron con las cláusulas del contrato, dejando a medias el trabajo y sin dar mantenimiento alguno a los bebederos, que hoy se encuentran en pésimas condiciones.

Por donde se escarbe un poco, brota la corrupción que anidaba en la mayoría de estos fideicomisos.

En realidad, el fideicomiso fue una caja chica a disposición de quienes administraban los recursos y que respondían a intereses políticos neoliberales. Gente próxima al gobierno en turno, que se prestaba a facilitar el desvío de grande sumas de dinero, con fines políticos, o para enriquecimiento propio y de aquellos que los colocaban en el lugar donde era posible medrar libremente.
Por eso la molestia con el presidente López Obrador y el gobierno de la Cuarta Transformación.

Muchos de los beneficiarios del neoliberalismo, ven como se cierran las puertas de la corrupción y reclaman de inmediato, manejando una defensa de los intereses del pueblo, cuando fue precisamente al pueblo a quien robaban.

No existe un interés verdadero de la derecha nacional por las artes, las ciencias, la educación, la salud y la cultura en general. Si así fuera, México no estaría padeciendo en todos los ámbitos de la vida ciudadana, por falta de atención y de recursos para salir adelante.

Millones de pesos entraban anualmente para la atención de las necesidades de una sociedad que demandaba atención y el enorme agujero que significaban los fideicomisos, arrancaba las oportunidades al pueblo, para engordar las cuentas bancarias de políticos y traficantes de influencias, que vivían de los recursos públicos desviados vía fideicomisos.
La defensa de estos instrumentos financieros ha sido violenta por parte de los principales actores políticos del país. Incluso ha llegado al extremo del ridículo.

Ayer, varios senadores del PAN, realizaron una protesta a las afueras del Senado, en donde, a alguien se le ocurrió que tirarse al piso, era la mejor de las formas para protestar. Las fotografías que dan cuenta de este momento, corren en medios de comunicación nacionales e internacionales, así como en redes sociales.
Son burla pública estos senadores, pues nadie entiende el sentido de tirarse al piso en la vía pública. Fue una “puntada”, una ocurrencia que pone a los principales representantes del bloque opositor en el Senado, en su verdadero sitio. El piso.

La votación en esa Cámara se dio el día de ayer, conforme a lo que se había anunciado y el resultado de la misma fue mayoritariamente a favor de la desaparición de los fideicomisos. 109 de ellos para ser exactos.

Después de la conferencia del día de hoy, donde aparecen cifras y datos duros sobre el manejo que se dio a los fideicomisos durante varios sexenios, es difícil que el pueblo de México dude sobre la conveniencia de desaparece estas formas de acercar los recursos, a los sectores sociales que requieren apoyo.

La triangulación de estos beneficios, con la participación del fideicomiso, lo único que consiguió fue que el dinero público se esfumara en el camino. No llegaba completo a los beneficiarios. Se hacían bolsas multimillonarias que servían para apoyar campañas políticas, dar créditos a empresas propiedad de traficantes de influencias y a funcionarios públicos que bien sabían que ese dinero no estaba destinado a esos fines.

Todo esto se acaba a partir de la cancelación del fideicomiso, dentro del sector público federal.

Así se arrastren por el piso los representantes de la corriente neoliberal en el Senado, estos instrumentos pasan a formar parte de la historia negra del país.
Lo que no queda claro aún es la razón que puede mover a un partido supuestamente de izquierda, como dice serlo el Partido del Trabajo, para oponerse a la desaparición de los fideicomisos.
Este partido que nace con la etiqueta de “obrero”, ha estado defendiendo a últimas fechas, las mismas causas que abandera la derecha radical panista.
Dicen tener “agenda propia” que pocos o nadie conoce.

El Partido del Trabajo llega como mero satélite de Morena. Se ha nutrido de la fuerza del presidente y del trabajo desarrollado por la Cuarta Transformación.
Es un partido raquítico por sí mismo, que llega en apoyo al movimiento encabezado por el hoy presidente, pero que se opone sistemáticamente al cambio que implica.
El PT debe de pensar muy bien lo que está haciendo.

Apenas hace unos días, el Tribunal Federal Electoral ordenó otorgar registro al partido Fuerza Social por México. Una organización que obtiene su respaldo en el sector obrero del país.

Si el PT sigue en su postura de oponerse a todo cambio impulsado desde la presidencia, su destino en futuras elecciones, es bastante dudoso. El naciente partido va a quitarle mucha de la “clientela” que dice tener. Fuerza Social por México, sí es un partido de base obrera.

Mejor que piense bien su postura política, para que no tenga necesidad de enviar a sus diputados y senadores a arrastrarse fuera del Congreso de la Unión, en actos de protesta ridículos, cuando sientan que el agua les llega al cuello.

Malthus Gamba

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