¿Qué festejan los derrotados?

La oposición doblemente vapuleada en las urnas en dos procesos de elecciones federales que se han realizado en menos de 3 años, lleva varios días festejando su victoria en la Ciudad de México, que han magnificado a un nivel apoteósico, como si esto pudiera opacar la tremenda arrastrada que su coalición pervertida de origen se llevó el pasado 6 de junio.

Para poner la realidad en un contexto objetivo, hay que señalar que en 2018 Morena logró el triunfo en 11 de las 16 alcaldías de la ciudad de México y los partidos de oposición lo hicieron en 5 de ellas. El PAN gobernaba en una, el PRI en otra, Movimiento Ciudadano en una más y el PRD lo hacía en 2.

En esta última elección el PAN conservó la alcaldía que gobernaba y la coalición melcocha conformada por el PRI el PAN y el PRD juntos, ganó 4 alcaldías; de hecho eso es todo lo que pudo ganar después de una guerra sucia permanente y masiva, así como de la comisión de incontables delitos electorales de compra y coacción del voto: Solo 4 alcaldías de 16 en disputa.

Ese es su único triunfo al que ellos califican como el enorme desplome de Morena, sin decir que Morena y sus aliados conservaron también la mayoría en el Congreso de la Ciudad, con 19 distritos ganados contra 14 obtenidos por la oposición.

Como resultado de los comicios, la oposición ahora gobierna 9 alcaldías en vez de 5 y se queda con minoría en el congreso local.

A cambio esa misma coalición opositora, perdió las elecciones para gobernador en 12 de 15 Estados, perdió las elecciones para congresos locales en 19 entidades y para colmo Morena y sus aliados ganaron la mayoría absoluta en la cámara de diputados.

Es decir que a cambio de ganar 4 alcaldías en la Ciudad de México, echando todo su resto y haciendo su mejor esfuerzo en la práctica de trapacerías, la oposición perdió 11 de los Estados en los que gobernaba el poder ejecutivo y 18 en los que era mayoría en el poder legislativo. En la Cámara de Diputados, Morena obtuvo más curules de los que había ganado en 2018.

Entonces, ¿Qué es lo que festejan con tanto ruido?
El mismo Claudio X González ha manifestado que su inversión fue bastante mala en términos de rentabilidad, porque le prometieron mucho y no le entregaron nada a cambio. No sabemos a qué se refiera exactamente con el término de “su inversión”, aunque sería muy interesante que la Unidad de Inteligencia Financiera nos pudiera aclarar cuánto dinero le entregó este delincuente de cuello blanco a los 3 partidos que ayudó a destruir haciendo que se juntaran, olvidando los principios que pregonaron durante décadas.

Recordemos que al señor Xoconoxtle González lo único que le interesaba era el control de la Cámara de Diputados, para poder manipular a sus empleados y entorpecer la aprobación de iniciativas que permitan seguir avanzando a la 4ª transformación, además de lograr así el control del presupuesto federal, para volver a robárselo como lo hicieron siempre en el pasado.

A eso se refiere este junior con la frase de que su “inversión fue muy mala en términos de rentabilidad, una vez que no logró lo que pretendía”.

Hay que recordar que desde el momento en que se consumó la moralmente derrotada coalición opositora, las encuestas pronosticaban que ya habían perdido uno de cada 4 votos que podrían haber recibido, sólo por el hecho de juntarse. Parece que las encuestas se quedaron cortas.

Así es que el supuesto triunfo de la oposición resulta ser sólo otro espejismo, como toda la basura mediática que acostumbran venderle a los disfuncionales cognitivos que integran las filas de sus seguidores. Sin embargo, nos da gusto que estén alegres, aunque solo sea en apariencia y simulación.

Como dijo el escritor brasileño Rubem Fonseca: “El dinero no compra elegancia, compra simulación”.