PEMEX, de enfermo terminal, a pilar de nuestra economía

Al llegar la Cuarta Transformación al poder, encuentra que el México que debe gobernar, está en una situación muy próxima a la de un país salido de un periodo de guerra.

Lo que el neoliberalismo llamó desarrollo sostenido, fue simple maquillaje, detrás del cual se escondía el desastre en que se encontraban todas las áreas concernientes a la administración pública y a la actividad productiva del país. Nada se salvó del deterioro y el abandono al que fueron condenadas las responsabilidades del gobierno, durante los últimos 36 años.

Pemex no fue la excepción. El deseo de empobrecer a las empresas del Estado, para venderlas arruinadas y a bajo precio a la iniciativa privada, alcanzó también a una paraestatal que dejó de ser productiva. El desastre en Pemex, fue calculado y responde a intereses de grupos económicos nacionales y extranjeros.

La curva declinante en la producción de hidrocarburos, hasta antes de la llegada al poder de López Obrador y Morena, es prueba fehaciente de esta conducta delictiva.

En unos pocos meses, la Cuarta Transformación, frena esta caída en la producción, estabiliza el ritmo y comienza a incrementar la capacidad de Pemex. Lo hace sin contratar deuda, apoyada en sus trabajadores, técnicos y profesionales, que apuestan por el rescate de la paraestatal, de acuerdo al proyecto implementado por el gobierno de López Obrador.

Hoy, en la conferencia matutina del presidente, se anuncia que la licitación para construir la nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco, se declara desierta. Los precios y tiempos que manejan las empresas concursantes, están fuera de los márgenes que requiere el gobierno mexicano. El plan “B”, contemplado, no como alternativa de última hora, sino como diseño estratégico estructurado como opción posible, se pone en acción.

Será el gobierno del país, el responsable de la obra. La secretaria de energía, Rocío Nahle, será la responsable directa del proyecto de construcción, en el que estarán involucrados Pemex, el Instituto Mexicano del Petróleo, la Secretaría de Energía, Conagua, Luz y Fuerza del Centro y otras dependencias más.

Lo importante en este proyecto, que inicia el próximo 2 de junio y concluye en tres años, es que se está convocando a todos los trabajadores de la paraestatal, incluidos jubilados, para que aporten experiencia, conocimientos y trabajo.

Como en tiempos de posguerra, la reconstrucción del país corresponde a todos y es bienvenida la participación que ayude a llevar a buen puerto un proyecto de rescate nacional.

López Obrador habló hoy sobre este mecanismo de rescate petrolero. En tiempos de Lázaro Cárdenas, dijo, se acudió a los trabajadores mexicanos para manejar una industria expropiada que necesitaba operadores calificados para hacerla funcionar.

El personal extranjero, que abandonaba el país después de la expropiación, se reía de los mexicanos, señalando que serían incapaces de manejar un equipo sofisticado, que solo la mano de obra foránea conocía a profundidad.

La realidad demostró lo contrario.

Hay en nuestro país el talento suficiente para emprender trabajos calificados, sin necesidad de recurrir a especialistas extranjeros. La construcción de la nueva refinería en Dos Bocas, es un reto para la Cuarta Transformación, dice el presidente, y va salir adelante, porque se dispone de lo necesario para hacer frente a una obra pública de esta magnitud.

Ya hay voces conservadoras en las redes sociales y en la prensa fifí, que cuestionan la capacidad de los integrantes del gabinete presidencial y de los trabajadores de Pemex, para hacerse cargo de un proyecto que requiere de conocimientos y técnicas calificadas.

Son eco de las voces del pasado, que menospreciaban la capacidad del mexicano para hacerse cargo de sus recursos y sus empresas, en tiempo de la expropiación petrolera. Son los que ven con arrobo al extranjero que llega a ocupar puestos especializados, desplazando a la mano de obra nacional. Son los que apuestan siempre por la marca extranjera, relegando la producción de calidad que existe en nuestro país.

Quizá lo que define a la perfección el significado que tiene la construcción de esta nueva refinería, lo expresa, precisa y paradójicamente, un extranjero. Ricardo Belmont, empresario, periodista, exalcalde de la ciudad de Lima en Perú y excandidato a la presidencia en este país, estuvo hoy en la conferencia mañanera.

Su intención era conocer personalmente al presidente López Obrador. En su intervención al micrófono, habló del significado que tiene el proyecto de transformación que vive México en este momento y de lo que entraña, no solamente para nuestro país, sino para todas las naciones del continente, el hecho de que un presidente, habiendo llegado al poder, no olvide el compromiso adquirido en campaña y enfrente con decisión al poder neoliberal.

Nadie se había atrevido antes a hacerlo. El neoliberalismo es poderoso aún y se requiere valor y mucha convicción, para enfrentar cara a cara a ese enemigo que destruye todo lo que se le opone.

Fue justa la apreciación de Belmont. En México vivimos un periodo de transición, en el que el nuevo gobierno, enfrenta los coletazos de un poder corrupto que se niega a morir y pelea desesperado por mantener sus privilegios de clase.

Los viejos políticos, los dueños de los grandes capitales y la prensa fifí, combaten a diario intentando desprestigiar a la Cuarta Transformación. Desean frenar el cambio impulsado por López Obrador y Morena.

La refinería en Dos Bocas significa asegurar la suficiencia energética en el país, en el futuro próximo. No más compra de gasolina en el extranjero. No más dependencia del exterior.

Al final de su intervención, Belmont señalo algo importante: nuestro país puede ser ejemplo para otras naciones del continente. Las acciones que está desarrollando López Obrador, pueden convertirse en la alternativa histórica para enfrentar a un neoliberalismo que va de salida.

Si el pueblo mexicano, sigue apoyando a su presidente, como hasta ahora, este periodo nacional puede significar el inicio de una nueva era, en cuanto a la vida pública en la región. El enfoque social que tiene el gobierno de la Cuarta Transformación, puede extenderse a otras naciones.

La desigualdad no es un problema exclusivo de México.

Sería grato que más adelante, escucháramos en centro y Sudamérica, campañas electorales, donde la consigna de los candidatos fuera: “por el bien de todos, primero los pobres”.

El tiempo dirá hasta dónde llega el alcance de esta Cuarta Transformación.

Mientras tanto, sigamos nosotros reconstruyendo a esta gran nación.

 

Malthus Gamba
@MalthusGamba

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