Nuevas elecciones, ¿Misma aplanadora?

Por Miguel Angel LIzama @Migueliz8

Hoy que se aproximan nuevas elecciones en el país, viene al caso recordar un dicho mexicano muy popular que pinta claramente los posibles resultados esperados por unos, temidos por otros.

“AUNQUE TODOS SOMOS DEL MISMO BARRO, NO ES LO MISMO BACÍN QUE JARRO” Viene al caso porque hay una distancia enorme entre las “MAYORÍAS”del PRIAN, siempre cacareadas por su PROPAGANDA, y la “APLANADORA”de Morena, discreta, pero contundente.

Esa diferencia gigantesca se llama “PUEBLO”

Los famosos “carros completos” y “mayorías” del PRIAN salían de oficinas gubernamentales, manipulando urnas, acomodando resultados, coaccionando votantes, falseando reportes y difundiendo notas mediáticas de la opinocracia pagada con dinero público.

La “aplanadora” morenista hoy tan indigesta al PAN y sus adláteres, se logró en casillas de votación, con ciudadanos de carne y hueso, hastiados de promesas incumplidas y molestos con el desastre causado por gobiernos ajenos al sentir popular. Por ejemplo, en Baja California Kiko De la Vega ha puesto los clavos de la crucifixión que empresarios y el Reforma exigen a voz en cuello para Marko Cortés como líder máximo del PAN, antes de ser arrollados por la realidad que se resisten a enfrentar.

Por primera vez el aparato gubernamental, acostumbrado a la manipulación, desde 2018 anda por territorio desconocido, vedado a los sucios trucos de siempre, donde se topa con el hartazgo y la decepción del pueblo, excepto de la clase dominante y corrupta, principal beneficiaria de la rapiña, los saqueos y contratos gubernamentales.

Por primera vez no se hace caso de las difusiones tendenciosas de cúpulas empresariales y de los “análisis” y comentarios sesgados en escritos y “mesas de debates” de los medios convencionales de difusión, hoy reclamando por “los ataques” de ser llamados PRENSA FIFÍ ante su renuencia a conceder DERECHO DE RÉPLICA por las mentiras que difunde.

Hoy el enorme y costoso aparato propagandístico de la NOMENKLATURA ya muy disminuida. enfrenta vías alternas de información en redes sociales que resistieron los embates oficiales, aunque ahora intentan avasallarlas a base de dinero y falacias.

Las encuestas que en 2006 “adelantaron” mágicamente de la noche a la mañana a un muy rezagado y abatido Felipe Calderón, hasta rebasar milagrosamente al puntero López Obrador atacado por todos lados, en el 2018 no pudieron contrarrestar a jóvenes y muchachas bien informados, conscientes de su capacidad decisoria, hartos de ser “carne de cañón” de políticos corruptos y mentirosos, decididos a hacer valer su presencia e importancia en el país. Y eso hay que decirlo con todas sus letras.

A diferencia de las campañas anteriores, la gente común y votante fue la diferencia entre las mayorías de antes y las de ahora “no es lo mismo bacín que jarro”.

Los 32 millones de votantes hicieron LA APLANADORA que hoy le indigesta a opositores políticos, empresariales y mediáticos.

Y atendiendo tal mandato avasallador, debe respetarse y hacerse valer su decisión. Sin “consensos” a cambio de vista gorda en ilícitos o concesiones para “santones” partidistas que quieren guarecerse del ojo público. Nada de negociar en aras de la “civilidad política”.

LA MAYORÍA SE IMPONE EN LAS DEMOCRACIAS. No se trata de exterminar minorías, sino de respetar la mayoría. Por eso es tal.

Felipe Calderón presumía su usurpación diciendo haber ganado “HAIGA SIDO COMO HAIGA SIDO”. Y sus corifeos PANazis clamaban que HASTA POR UN VOTO, LA MAYORÍA ES MAYORÍA, para que nadie reclamara. Y ahora que son 32 millones de diferencia y ventaja… ¡LES PARECE POCO!

Pues es momento de hacer válidos sus propios dichos. Aunque ahora les pese

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