Nosotros no tenemos derecho a fallar

Por: @l_errante_

El camino empedrado de miseria y hambre que ha construido el neoliberalismo en México por más de 30 años no sólo está endurecido con el excremento de una clase política que tiene cuerpo y apellidos sino, también, está hecha a base de sangre extraída de campesinos, de empleadas domésticas explotadas y violadas, de estudiantes reprimidos por el propio aparato de defensa nacional del Estado…; mas no conforme con ello, la misma estructura capitalista se vanagloria de sus asesinatos de Estado por eso los entierra bajo su “camino”, en las fosas clandestinas, en sus estructuras de poder, frente a sus ojos cómplices con el fin de que nadie los encuentre para que no exista rastro de las luchadoras, de los activistas, de los estudiantes… para que sus seres queridos no les lloren a sus desaparecidos.

Por ello, a un año de la victoria del pueblo mexicano, es menester, pensar que la transformación en México no es solamente contra unas elites sino contra todo un sistema. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha señalado que su gobierno busca la eliminación del sistema capitalista neoliberal. No obstante, un sistema tan letal como éste tiene sus efectos en la subjetividad porque que ha estado presente en México desde las reformas de Miguel de la Madrid y potenciado con Carlos Salinas de Gortari. Una subjetividad que fue, magníficamente, denunciada por el filósofo revolucionario Karl Marx junto a su amigo Friedrich Engels desde el S-XIX, quienes buscaron derrocar el sistema capitalista; sin embargo, con el paso del tiempo el sistema resultó ser más astuto y logró generar un amor sobre los objetos pese a todas las cosas, una enajenación por el dinero contra todo tipo de vida.

Sin embargo, el mismo presidente López Obrador apuesta a un modelo “posneoliberal”, busca adoptar un compromiso moral con los ciudadanos de a pie, con los desposeídos y olvidados, con los más pobres. No hay duda que contra la degradación de la vida que ha generado la adoración al capital, la batalla por las causas perdidas vuelve a resurgir, la lucha desde el polvo, desde la banqueta, desde el asfalto que atraviesa el país. El mensaje es claro y contundente: “Nosotros no tenemos derecho a fallar… No tenemos derecho a fallar al pueblo…por encima de intereses personales está el interés de la nación”.

El camino es más difícil de lo que parece, ir contra todo un sistema que se presenta totalitario, antidemocrático, antipopular, no es sencillo porque el mismo sistema capitalista se ha instaurado en la subjetividad de lo sujetos; mas no por eso la lucha se debe de cerrar, por el contrario, se debe apostar a una transformación ininterrumpida, a una transformación que se revolucione a cada momento, que no se estanque como históricamente le ha pasado a otros países, a una revolución de las subjetividades.

México, actualmente, no sólo es la esperanza de un país sino de todo un continente que busca recobrar la esperanza en los proyectos de izquierda. Pese a las condiciones geopolíticas que tiene México, siendo el vecino del país más capitalista del mundo, debe demostrar que el sistema neoliberal sólo es una “realidad imaginaria” que la “realidad realmente real” está en construcción y que es posible dinamitar el actual sistema capitalista que sólo busca poseer los cuerpos para convertirlos en objetos de consumo para otros objetos, ese sistema erosiona las relaciones sociales. Por el contrario, la transformación que se está construyendo en México busca redimir a aquellos que han luchado por el país y que cargamos a nuestras espaldas, restablecer las relaciones sociales y honrar a los caídos, a los presentes y a los venideros por eso no se puede fallar.

Hasta la próxima

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