Las mineras: El atraco al territorio nacional

En los gobiernos anteriores, en México se han otorgado concesiones mineras y petroleras de un valor enorme, que los concesionarios nunca han explotado.

Solo las concesiones mineras que se han entregado en el pasado en México, otorgaron derechos sobre los recursos del subsuelo de 117 millones de hectáreas, que equivale a más de la mitad del territorio nacional.

Cuando esto sucedió, prácticamente ningún ciudadano común se enteró de que los gobernantes estaban entregando de esta manera los derechos sobre sus riquezas del subsuelo, a las empresas extranjeras y a empresas de sus amigos oligarcas, porque nadie nos lo informaba.

A la fecha, muchas de esas concesiones han vencido o se han revocado y aún quedan vigentes concesiones sobre 21 millones de hectáreas; un poco más del 10% del territorio nacional y la gran mayoría de todas las que se otorgaron en el pasado no se explotaron.

Cualquiera pensaría que es un ejercicio inútil tener los derechos de explotación minera o petrolera, si no la explotas para producir y vender el mineral o el petróleo que se encuentra en el subsuelo de las superficies concesionadas, pero esto no es así.

Para explicarlo más claramente, imaginemos que alguno de nosotros recibe los derechos para usar un terreno a fin de construir o de sembrar en él, pero si no lo hago, el terreno aparentemente no me reportaría ningún beneficio; sin embargo, en lugar de producir algo en ese terreno, me voy al banco y tramito un crédito utilizándolo como garantía; después utilizo el crédito para hacer otros negocios en lugar de invertirlo en la producción sobre ese terreno.

Esto es exactamente lo que hacen con sus concesiones aquellos empresarios mexicanos o extranjeros que no las explotan. Se van a los mercados financieros internacionales y consiguen dinero con garantía de las reservas minerales o petroleras de las concesiones que les fueron otorgadas; después usan ese dinero para otras cosas y no producen nada con las concesiones recibidas.

De esta manera no benefician en nada a la economía del país. Nadie puede tocar las tierras concesionadas mientras ellos las mantienen secuestradas y por lo tanto no producen minerales o petróleo; el dinero que reciben ni siquiera entra a México para ponerlo en circulación dentro de nuestra economía; tampoco pagan impuestos porque lo que se grava es la extracción y si ellos no extraen nada del subsuelo, no tienen nada que pagar, es decir, ni siquiera se recibe el erario beneficios por pago de impuestos.

En resumen, están utilizando nuestros bienes para conseguir dinero en beneficio propio sin que nuestra economía reciba ninguno en absoluto y mientras ellos se hinchan los bolsillos sin decirnos lo que hacen, nos han tenido chupándonos el dedo.

Otro tema fue el de los impuestos para aquellos concesionarios que si han explotado minas durante décadas sin haberlos pagado hasta hace muy poco, dedicándose también entre otras cosas a destruir el medio ambiente, sin que nadie se los reclamara antes de este gobierno.

Hoy la oposición ha hecho un deporte nacional el criticar y reclamar al gobierno que nos informe claramente sobre todos estos temas, porque no les gusta y no les conviene que todos sepamos cómo nos robaron impunemente durante muchos años. Los oligarcas lloran y mandan a sus medios pagados a reclamarle al gobierno porque los ataca, como si decir lo que hicieron fuera un pecado.

Todos ellos tienen mucha suerte de que este gobierno no esté tomando decisiones autoritarias, porque por lo menos, muchos de ellos ya estarían en la cárcel después de un juicio sumario, como acostumbraban a hacer los gobiernos anteriores con los que caían de su gracia. Hoy al menos les toca enfrentar la opinión pública y esperar las consecuencias jurídicas que deriven de su saqueo.

Como dijo el activista estadounidense de los derechos civiles Martin Luther King: “No eres sólo responsable de lo que dices, también de lo que no dices.”