LXV legislatura la agenda progresista ¿avanza o se detiene?

Ceci Vadillo

A pesar de que en esta nueva legislatura Morena logra conservar la mayoría en la Cámara de Diputados, para bien o para mal, la dinámica de estos tres años será sustancialmente diferente a la que habíamos observado en la LXVI legislatura.

A diferencia de la legislatura anterior, marcada por iniciativas provenientes del Ejecutivo para sentar las bases de la Cuarta Transformación, en esta legislatura, Morena tiene más espacio para marcar su propia agenda. El Presidente, en junio pasado, mencionó tres temas prioritarios para esta legislatura; una reforma electoral, fortalecer la Comisión Federal de Electricidad e incorporar la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional. El hecho de que se plantee un número menor de reformas prioritarias desde el Ejecutivo, es sin duda una oportunidad, pues abre espacios para otras reformas impulsadas por los propios legisladores. Estas reformas pueden inclusive tener un corte mucho más a la izquierda. Recordemos, por ejemplo, que está pendiente la aprobación de la legalización del uso lúdico de la mariguana, la Reforma de igualdad sustantiva y el marco jurídico para el Sistema de Cuidados, así mismo se vuelve un espacio idóneo para que avance la interrupción legal del embarazo.

Durante las últimas semanas de la legislatura anterior, y una vez que se aprobaron los temas prioritarios, las diputadas y diputados de Morena lograron transitar en unos cuantos días diversas reformas progresistas como Menstruación digna, Ley Olimpia, una reforma importante en temas de salud mental, entre otras. Al tener menos proyectos prioritarios en la agenda, esta legislatura podría enfrentarse a un panorama similar.

Otro punto a destacar, es que esta legislatura abre espacios para la consolidación de nuevos liderazgos en el grupo parlamentario de Morena en la Cámara baja. Esto debido a que no se reeligieron figuras como Pablo Gómez, Tatiana Clouthier, Rocío Barrera, Porfirio Muñoz Ledo y Alfonso Ramírez Cuellar. Destacan, entre los nuevos liderazgos, el presidente de la mesa directiva, Sergio Gutiérrez Luna, y Aleida Alavez, quien se perfila como una de las figuras claves del grupo parlamentario.

Asimismo, a Morena se incorporan diversos perfiles progresistas que pueden ser los impulsores de una agenda más a la izquierda y representativa de las demandas de movimientos sociales. Destacan entre estos perfiles María Clemente, diputada trans, defensora de los derechos de la Comunidad LGBTTI, Omar García, sobreviviente de Ayotzinapa, Marisol Gasé, actriz y activista en temas culturales, y Susana Prieto Terrazas, defensora de los trabajadores.

Ahora, esta oportunidad para los diputados de Morena puede verse limitada por dos factores. El primero, Morena consolidó una mayoría simple, pero no logró la mayoría absoluta que tenía la legislatura anterior, lo que implica que no tendrá la presidencia de la Junta de Coordinación Política los tres años. Esto significa que tendrá que haber mayor negociación con los demás partidos por parte del líder del Grupo Parlamentario de Morena, Nacho Mier. El no mantener la presidencia los tres años podría significar un avance mucho más lento de los proyectos legislativos.

En segundo lugar, debemos destacar el conflicto interno que se vive por una sucesión presidencial adelantada, el cual se refleja en ambas Cámaras, con divisiones y confrontaciones dentro del grupo parlamentario. Estas divisiones cada vez más latentes, ya comenzaron a dificultar los trabajos legislativos en el Senado y está por verse cómo afectará a la Cámara de Diputados.

En resumen, Morena tiene la oportunidad de continuar demostrando lo que puede hacer una mayoría de izquierda y progresista en el poder legislativo ahora con más espacio para definir los temas prioritarios de su agenda, solo si logran sobreponerse a las trabas que el escenario político de mitad del sexenio les plantea.