Los medios informativos, último baluarte de los conservadores

Hace apenas unos días, canal 11 incorporó a su barra informativa y cultural, dos nuevas emisiones televisivas que dan un giro muy señalado, a lo que a propuestas televisivas y periodísticas se refiere.

Por una parte, John Ackerman y Sabina Berman, inician la serie que lleva por nombre John&Sabina. Se trata de un programa con invitados de primer nivel, en el que se habla de temas de interés general. Una de las primeras visitantes al programa, fue la secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero. El tema giró en torno a la despenalización al consumo de marihuana y su posterior legalización en las modalidades de producción y venta. Julio Astillero tuvo un pequeño espacio en el programa inicial. Se trata de algo distinto a lo que producen las dos cadenas televisivas tradicionales. No se apuesta a una costosa producción, pero sí a la calidad de los dos conductores y al conocimiento sobre el tema a tratar, por parte de los invitados.

La segunda propuesta corre a cargo de Hernán Gómez Bruera, en compañía de Carlos Ballarta. El tema del primer programa fue la carta enviada por el presidente López Obrador, al rey de España. Estuvieron presentes Blanca Heredia y Gibrán Ramírez.

Ninguna de estas nuevas ofertas de canal once, tiene como finalidad alcanzar niveles de audiencia por encima de la programación de Televisa, o Azteca. Su enfoque es social. Acercar temas de interés, a un público que habitualmente no tiene costumbre de informarse en forma amena, y libre del acartonamiento que tienen las barras noticiosas diseñadas por Televisa y TV Azteca. Sabina y John tienen soltura y dan al invitado la facilidad de abrir todo el panorama del tema a tratar, en base a preguntas puntuales y claras. Hernán y Ballarta, forman una interesante pareja. El humor en su programa es pieza fundamental. Tienen carisma y se conducen con soltura durante la transmisión.

Que el canal del Instituto Politécnico Nacional, apueste a una renovación en lo que corresponde a sus contenidos, debería ser entendido como la cosa más natural, en tiempos de la Cuarta Transformación.

Vivimos momentos de cambio intenso en todos los órdenes. El enfoque neoliberal que permeaba en todas las áreas de la vida pública, quedó atrás y lo más natural, es que llegue gente con una visión diferente y fresca.

El asunto es que estos programas, molestaron bastante a la clase conservadora. Hoy hablan de que se está haciendo televisión de Estado, como si Televisa y Azteca no la hubieran hecho por décadas.

Recordemos simplemente aquella frase de Emilio Azcárraga Milmo, en tiempos de Miguel de la Madrid: “Si se da más tiempo al partido oficial y al gobierno, es porque ellos tienen más necesidad de comunicación, y nosotros somos evidentemente soldados del presidente de la República y no de los demás; cuando hay necesidad de comunicar algo, pues lo hacemos con mucho gusto”.

Hoy, los hijos de aquellos viejos soldados, parecen haber olvidado su pasado. Pero la sociedad no.

El nombramiento de Sanjuana Martínez al frente de Notimex, tampoco ha gustado mucho a la derecha nacional. Hay una campaña de desprestigio en su contra, acusándola de favorecer noticas que aplauden las políticas que implementa la Cuarta Transformación y dando difusión, al mismo tiempo, a temas que van en contra de personajes o grupos que militan abiertamente bajo las banderas conservadoras.

Pretenden no entender que Notimex, está conformado por decenas de reporteros y redactores. No hay línea de la dirección para escribir bajo consigna, como se hacía en el pasado. Cada cual, expone la noticia de acuerdo a su punto de vista personal.

Además, las noticias no son falsas. Los hechos son reales y pueden ser confirmados.

¿Por qué la molestia de los medios tradicionales, ante cualquier cambio que modifique la posición de las piezas sobre el tablero informativo?

La respuesta es sencilla. Los medios de información, son el último bastión del antes poderoso y hoy derrotado ejército conservador. Desde ahí hacen frente a una Cuarta Transformación, que tiene tomado el resto de las fortificaciones que no pudieron defender los conservadores, a partir del primero de julio.

No tienen la presidencia de la república, son minoría en el Congreso, La Suprema Corte de Justicia ya no responde a sus intereses, los órganos autónomos son realmente independientes. Poco les queda del antiguo poder que disfrutaron por décadas.

Ese poco, está concentrado en los medios de comunicación tradicionales. Ahí están jugando sus últimas cartas.

Esos medios que aún le son fieles a la derecha neoliberal, informan o desinforman de acuerdo a las necesidades políticas de quienes los controlan de algún modo. Dan la pelea diaria a las nuevas alternativas informativas que nacen en redes sociales.

Pretenden aún establecer agendas y ser líderes de opinión, tal y como lo fueron en el pasado. Todo el arsenal que le queda a los conservadores, está desplegado en medios y periodistas que se encuentran atrincherados en esas agrietadas estructuras de comunicación.

Por eso la molestia cuando surgen espacios que alteran desfavorablemente, el precario equilibrio que han establecido con tanto esfuerzo, después de la derrota del primero de julio pasado.

Estos dos nuevos programas en canal once, pueden significar para los medios informativos de la derecha, la última embestida contra su debilitada posición en la televisión abierta.

Si con la conferencia mañanera del presidente del país, sus niveles de audiencia bajaron considerablemente, con una programación interesante, ajena a la visión que manejan los comentaristas y periodistas de la derecha en sus emisiones diarias, el interés de esas audiencias puede moverse en forma desfavorable para ellos.

Los conservadores pierden a diario piezas importantes en su ya de por sí dañada estructura de poder. Reforma, por ejemplo, se cae por falta de credibilidad, ya que sus notas falsas, son evidenciadas de continuo.

Ayer mismo, se publicó en la prensa de la Unión Americana, la noticia de que la hija del dueño de ese periódico, estaría involucrada, junto con uno de los hijos de Carlos Salinas, en una secta dedicada al tráfico sexual y al lavado de dinero. Una noticia que seguramente será usada en forma amarillista, contra el diario más amarillista del país.

Por eso es bueno que la televisión y los demás medios de comunicación se renueven.

Urgen voces y espacios diferentes.

La Cuarta Transformación también consiste en eso: pluralidad de voces y visiones distintas de la realidad mexicana. La era en la que solo quienes controlaban poder y dinero opinaban, está tocando a su fin. El cambio en México debe ser total.

 

Malthus Gamba