Los medios de comunicación y su dependencia a la publicidad gubernamental

El presidente ha sostenido en incontables ocasiones que existe libertad de expresión plena; el problema, es que tal vez porque nunca la tuvieron, esta facultad es confundida por los medios tradicionales y por algunos miembros de la derecha, como libertad de desinformación, libertad de desorientación, y en un buen número de ocasiones incluso, como libertad de agresión.

Hoy durante su conferencia mañanera, el Presidente dejó muy claro que el periódico Reforma, se dedica todos los días y de tiempo completo, a buscar la forma de desprestigiar las acciones del gobierno, con notas sacadas de contexto entre otras cosas, y atribuyó este comportamiento a que en ese medio están enojados.

Más allá del Reforma, prácticamente todos los medios convencionales y algunos alternativos incurren en esta práctica y en cosas mucho peores; si bien no necesariamente lo hacen de tiempo completo y todos los días, lo hacen con una frecuencia sorprendente.

Solo hay que ver las primeras planas de los periódicos o los noticieros de televisión y radio, para entre otras cosas, encontrarnos campañas de franca agresión en contra de las acciones del gobierno y de los ciudadanos, como lo han hecho TV Azteca e Imagen Televisión en relación con la información relativa a la pandemia, que implica riesgo de contagios y de vidas, en una actitud francamente criminal.

Lo que resulta increíble en todos estos casos, es que casi el 70% del gasto que el gobierno federal tiene para publicidad, fue destinado principalmente a este tipo de medios en 2019, y que representa casi 3,246 millones de pesos.

Si bien el gobierno gastó en 2019 una tercera parte de lo que lo hizo Peña Nieto un año antes, y entendiendo que no canceló completamente la publicidad hacia estos medios, para tratar de que se afectara lo menos posible a su plantilla de trabajadores, los despidos en la mayoría de ellos, se dieron de cualquier forma, y sus campañas de golpeeo hacia las acciones oficiales se intensificó.

Solamente el Reforma, dueño de 2 empresas denunciadas por el SAT como factureras, recibió ese año, más de 159 millones de pesos en publicidad oficial; Televisa y TV Azteca más de 345 millones cada uno; Imagen 93 millones, el Universal más de 85 y Milenio más de 67.

Se entiende que el nuevo gobierno sea tolerante hasta el exceso en este sentido, para que todos vayan aprendiendo de qué se trata esa libertad de expresión; lo que no se entiende, es que a sabiendas que estos medios reciben dinero de terceros para pegarle al gobierno, éste les destine dinero que están usando para ese fin, y para sumarse a las campañas de ataque contra los medios alternativos que están surgiendo y sobreviviendo como pueden, con los escasos recursos propios que pueden invertir.

Si queremos que en el escenario de la información puedan continuar surgiendo medios alternativos, que hacen un gran esfuerzo económico y operativo para poder funcionar, es necesario que exista de verdad un piso parejo.

Esto no necesariamente implica que le destinen presupuesto en las mismas proporciones a todos; de hecho, lo ideal es que no se le destine un centavo a ninguno, para que el propósito de los medios deje de ser conseguir publicidad oficial, y se concentren en lo que debería ser su verdadera función; buscar información, producir contenidos que interesen y sirvan al público, y vender publicidad en el mercado con base en el respaldo que les da su audiencia, y no en el que les da su influencia para captar presupuesto del estado.

No hay que olvidar la frase del médico y escritor afgano Kaled Hosseini: Cuando mientes, le robas a otro el derecho a la verdad