AMLO, ONU, Derechos Humanos y Guardia Nacional: Combinación que dejó sin críticas a la oposición

De las cosas que más se han criticado a la Guardia Nacional, destaca sobre cualquier otra, el debido respeto a los Derechos Humanos. Esta situación ha sido la bandera de quienes se opusieron a la formación de dicha institución de seguridad, alegando que nuestras fuerzas armadas, históricamente, han sido omisas en cuanto a respeto de los lineamientos nacionales e internacionales que regulan el uso de la fuerza.

Y había razón para mostrar esta inquietud. Marina y Ejército, habían actuado durante la última parte del periodo neoliberal, al margen de la Ley. Constitucionalmente no tenían facultades, ni los regulaba marco legal alguno. Su actuación era discrecional y por lo mismo inadecuada.

Desde la llegada de López Obrador al poder, se inició un largo proceso constitucional para fijar dos cosas: formar una Guardia Nacional, por un lado y como complemento, dotar a la misma de la herramienta legal que regulara su presencia, con facultades y límites bien establecidos. La primera parte de este proyecto está concluida. La Guardia Nacional está aprobada. Los nombramientos de mandos establecidos, serán dados a conocer el jueves próximo.

La segunda parte, la que corresponde a las leyes secundarias que fijarán las reglas a que deberá ajustarse esta Guardia, están bastante avanzadas.

No obstante, el gobierno del cambio ha querido introducir un candado más. Un mecanismo que dé seguridad a la sociedad, sobre la conducta adecuada que observará la nueva institución de seguridad.

La firma del convenio entre la administración de López Obrador y la Alta comisionada de Naciones Unidas, para Derechos Humanos, es histórica, como lo dijo por la mañana López Obrador. Introduce un elemento de vigilancia externo, que al mismo tiempo aporta conocimientos internacionales, para que el adiestramiento, formación y actuación de quienes conforman este nuevo cuerpo, sea en estricto apego a los derechos humanos. Todas las leyes secundarias que norman el actuar de la Guardia Nacional, ponen en el centro de su actividad cotidiana, el respeto a los derechos humanos de los mexicanos.

Y con la firma de este compromiso, quedan claras varias cosas.

Siempre no fue cierto que, con la Guardia Nacional, se continuaba la militarización del país, al margen de toda ley. Hoy es constitucional su actividad.

Tampoco es cierto que este órgano de seguridad, represente un riesgo para los ciudadanos, tal y como ocurrió durante el periodo neoliberal. Naciones Unidas estará participando en todo momento y el monitoreo de las acciones de la Guardia será, por lo mismo, de carácter nacional e internacional. Como lo ha dicho el presidente en infinidad de ocasiones: transparencia y nada que ocultar al pueblo.

Es benéfico que se firme este acuerdo. Se despejan dudas, se atienden inquietudes y se muestra con claridad que, el fin de esta nueva estructura de seguridad, ha sido, desde el inicio, bajar los altos índices de violencia en que vivimos desde hace varios años, así como recuperar paz y tranquilidad en todo el territorio nacional.

Quienes se encargarán de la seguridad pública, tendrán reglamentos claros, implementados no solo por nuestro gobierno. La participación de la ONU en todo el proceso, da las garantías suficientes de que el Estado, privilegia el respeto a los Derechos Humanos, aún en los casos en que, por necesidad, las instituciones de seguridad, deben hacer uso moderado de la fuerza.

Es un buen convenio el firmado el día de hoy. Deja sin elementos de crítica a la derecha conservadora, que se distinguió mientras gobernó, por ser una sistemática violadora de los derechos humanos y que hoy pretende ostentarse como defensora de las garantías individuales, que ella misma se encargo de poner en predicamento.

Para disgusto de los neoliberales, la Cuarta Transformación camina bien. Pronto recobraremos la tranquilidad que se había perdido.

 

Malthus Gamba
@malthusgamba

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