Los conservadores, sin collar y sin cadena: Los únicos engañados son ellos mismos

¡Que se expresen libremente los expresidentes!

Esa fue la respuesta del presidente López Obrador, a la pregunta formulada por Vicente Serrano, del interesante portal Sin Censura, hoy en la conferencia mañanera.

A quienes participamos en redes sociales, nos consta el activismo permanente de los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, en la vida pública del país.
Su activismo es constante y siempre con la intención de desacreditar toda acción emprendida por el gobierno de la Cuarta Transformación.

Por ese motivo, Vicente Serrano pregunta al presidente si es conveniente tomar medidas que limiten de alguna manera, la guerra sucia y el lodo que estos dos personajes, arrojan incesantemente contra el gobierno del cambio.

Muchos ciudadanos participan de esa postura. La política que hacen Calderón y Fox, es infame. No se basa en hechos objetivos, sino en una deformación de la realidad, que pretenden vender a quienes piensan que hay verdad en lo que dicen aquellos que añoran los tiempos del neoliberalismo.

Es cierto que el ciudadano de hoy, se cansa de encontrar en los medios convencionales y en las redes sociales, tanta falsedad y estupidez. Pero así es la democracia. Todas las voces tienen derecho a expresarse, aun cuando formen parte de un pequeño círculo que se escucha y aplaude, dentro de su limitado entorno.

No se va a coartar la libertad de expresión de los expresidentes.

Pueden decir lo que gustes libremente, sin miedo a posibles represalias, por parte del Estado.

En eso consiste la Cuarta Transformación. Respeto y garantías a todos, sin importar la calidad del discurso que manejen.

¿Por qué aceptar una posición de esa naturaleza, donde el presidente y su gobierno quedan a merced de las noticias falsas, la desinformación y la calumnia?

¿Por qué no tomar medidas al respecto, acallando a quienes son enemigos declarados del cambio sano que vive el país?

¿Por qué no perseguir a estos políticos corruptos con la ley en la mano, para evitar que contaminen el ambiente nacional?

La respuesta del presidente aclara muchas cosas y demuestra que el cambio democrático en el país, es verdadero.

No hay inquietud en el gobierno por lo que dicen los expresidentes y los grupos conservadores empeñados en descarrilar a la nueva administración.

No tienen fuerza. Su discurso y acciones, no pasan de comentarios en los medios de comunicación que controlan. La Cuarta Transformación marcha sin demasiados obstáculos, a pesar del golpeteo legal que los reaccionarios operan, a través de amparos y demandas injustificadas.

No han modificado mínimamente, alguno de los proyectos prioritarios que impulsa la Cuarta Transformación.

La oposición conservadora en la actualidad, es únicamente de palabras. No hay hechos concretos que respalden lo que defienden. No hay acciones apreciables. No operan y por lo mismo, es como si no existieran.

La confianza del presidente en la democracia, se debe a una sola causa. Algo que México experimentó desde las pasadas elecciones y que se ha ido reafirmando poco a poco.

La mentalidad de la sociedad cambió.

Dejamos de ser la ciudadanía menor de edad, a la que una clase política corrupta y mentirosa, manejaba a su antojo.

Hoy, el pueblo de México tiene la madurez suficiente para pensar y decidir por sí mismo. No necesita intermediarios que hablen en su nombre.

La clase política en la Cuarta Transformación, actúa escuchando a los ciudadanos y estructurando los cambios necesarios, en base a los requerimientos de la sociedad.

Por eso la confianza del presidente en el criterio y buen juicio de los mexicanos.

Felipe Calderón, Vicente Fox, Claudio X González, Joaquín López Dóriga, etc., pueden decirnos lo que gusten. Pueden informarnos parcial o mentirosamente. Pueden también tratar de desinformarnos, para sembrar dudas e intentar restar credibilidad al nuevo gobierno.

Son libres de jugar a la guerra sucia y usar todas las herramientas que les fueron de utilidad durante el neoliberalismo.

Al final, los únicos engañados son ellos mismos.

Se niegan a entender que la sociedad cambió. Ninguno de ellos tiene credibilidad.

Pertenecen al grupo privilegiado que saqueó a la nación, durante los últimos treinta y seis años.

Eso lo recuerda perfectamente nuestro pueblo. Sabemos que sus intentos por recobrar el poder, tienen como único fin, restablecer los privilegios que disfrutaron en el pasado.

A ellos no les interesa México. Les importa la ganancia fácil, vía corrupción e impunidad.

Por eso la respuesta de López Obrador debe ser entendida en toda su profundidad.

La democracia brinda a todos las mismas oportunidades. La censura no aplica en tiempos de la Cuarta Transformación. Pero hay derecho de réplica para todos. Incluido el presidente.

Es la sociedad la que decide quién es digno de su confianza, por hablar con la verdad y quienes son simuladores que manifiestan públicamente, lo que en realidad no defienden, o no les importa.

No hacen falta más filtros. El criterio de los mexicanos decide el rumbo del país.

Hay que decir que el presidente agradeció a Vicente Serrano por formular esta pregunta. Le dijo que era muy interesante y oportuna.

Muchos quisieran ver acciones en contra de Felipe Calderón y Vicente Fox, por su conducta antisocial, que tiene como finalidad entorpecer las actividades de este gobierno.

En realidad, estas acciones ya están aplicándose.

Si ustedes entran a las cuentas de estos dos personajes y ven las respuestas que obtienen sus comentarios, por parte de los ciudadanos, constatarán que, fuera del enorme número de bots que manejan, la mayor parte de las respuestas, les son desfavorables.

Tienen a una sociedad en contra, que no se deja engañar.

Felipe Calderón, seguramente no podrá fundar el partido político que pretende, pues no hay ciudadanos interesados en un proyecto que significa el regreso al neoliberalismo corrupto.

Vicente Fox, tampoco puede convertirse en el líder opositor que quisiera ser. Sus convocatorias a marchas y manifestaciones, solo atraen a las moscas.

Hace bien el presidente en garantizar a los conservadores libertad absoluta.

Los ciudadanos constatamos hoy en día, que los reaccionarios, aún sin collar y sin cadena, no son el mastín de presa que imaginan ser.

Más bien se asemejan al chihuahueño escandaloso, que ladra y ladra, sin espantar a alguien y sin ser tomado en cuenta.

 

Malthus Gamba

Columnas

Columnistas invitados en Sin Línea