Lo que pudo ser y no fue en el PRIAN

Por Miguel Ángel Lizama
@Migueliz8

La actual frustración efervescente del PAN no encuentra cauce debido, y hace que de lo más absurdo pretenda formar un proyectil que logre acabar con la personificación de su derrota, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, para regresar a las mieles de Corrupción que alguna vez saboreó, en amasiato con el antiguo enemigo causante de su origen (en tiempos de Lázaro Cárdenas del Río): el invencible PRI de tantos fraudes.

Pese a los abrumadores resultados, siguen sin entender que el causante de su derrota fueron los más de 30 millones de votos emitidos a favor de AMLO, que para mayor frustración siguen aumentando en las encuestas levantadas por empresas demoscópicas, esperanzadas también en la disminución del apoyo popular que agrade a sus patrocinadores. No entienden ni logran ver que el arrastre de López Obrador, NO LO COMPRA, SINO LO GANA con evidencias de SU ATENCIÓN A LAS NECESIDADES populares. Su carisma no es ficticio, sino auténtico cariño de la gente que comprueba su preocupación por atenderla.

Y esa es la razón por la que estos días, con motivo del próximo Presupuesto de la Federación para 2020, voces panistas empiezan a tachar de “CLIENTELISMO” el énfasis del Presidente López Obrador en el BIENESTAR DE LA GENTE, antes que complacer a “los mercados”. Y eso a pesar de que carga la ENORME DEUDA que los gobiernos irresponsables de los últimos 36 años le dejaron como herencia. NADIE DE LA OPOSICIÓN reconoce su RESPONSABILIDAD EN EL PESADO FARDO DE DEUDA que pusieron en la espalda de TODOS LOS MEXICANOS. Pedían más y más dinero, para cubrir deudas y su voraz saqueo, en un círculo vicioso sin fin. Y hoy se erigen en “vigilantes” de la rectitud de AMLO.

Tanto el PAN como el PRI tuvieron la oportunidad desperdiciada de ENTENDER Y ATENDER LAS NECESIDADES DE LA GENTE y lograr permanecer en el poder sin recurrir a fraudes electorales, enormes derroches para comprar votos, compromisos gravosos con patrocinadores y demás vicios ancestrales de la política mexicana. Pero siempre prefirieron la vía fácil, sin sudar una sola gota de esfuerzo ni poner la mínima atención en el pueblo. Su torpe “CLIENTELISMO” siempre se basó en el momento electoral, para intercambiar sufragios por algunos pocos bienes, llevar a los más necesitados a vender su voto como paliativo temporal de su penuria, causada por la desatención a sus necesidades y expectativas. El PRIAN tuvo oportunidades de practicar un buen “CLIENTELISMO” para que la gente los mantuviera en el poder, pero prefirieron ignorarla. AMLO no lo hizo y hoy se quejan. La torpeza fue suya y de sus cómplices, de nadie más.

UN POCO DE MEMORIA. Vicente Fox logró lo entonces impensable: Derrotar el aparato oficial del hasta entonces “invencible” PRI. Consumó la hazaña de captar un apoyo popular, que su ignorancia no le permitió apreciar en todo su alcance y pronto lo desperdició, prácticamente desde el día siguiente al de su triunfo. En vez de abocarse a la atención de los muchos problemas a resolver, Fox prefirió irse a “descansar de la campaña” que lo llevó al triunfo.

No le importaron el hartazgo de las promesas repetidas e incumplidas del PRI, la molestia con la carga del Fobaproa para rescatar banqueros no deudores, los continuos “apretones de cinturón” para que estuvieran holgados y satisfechos “los mercados” y sus cortesanos políticos. Fox quiso disfrutar el cobijo que le dieron las tepocatas y víboras prietas que prometió sacar de Los Pinos y entró en amasiato con el PRI. En el PAN no hubo quien le aconsejara aprovechar su caudal político que estaba desperdiciando. En cambio, en el Zócalo, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, recién electo Jefe de Gobierno del Distrito Federal, se pasaba los días en preparar estrategias para atender los múltiples problemas de la difícil megalópolis que debía gobernar, corazón de un país tan disímbolo como México. No en balde fue electo el SEGUNDO MEJOR ALCALDE DEL MUNDO.

Mientras Fox disfrutaba la molicie y vida fácil, y usaba los excedentes petroleros para crear puestos burocráticos bien remunerados para sus cómplices y amigos, López Obrador se metía de lleno en el rescate del Centro Histórico del DF (núcleo de problemas y delincuencia), la construcción de un Segundo Piso en el Periférico capitalino y, lo que fue su movimiento más atinado: el Apoyo a personas de la Tercera Edad, Madres Solteras y Personas Discapacitadas.

En la Cámara de Diputados, indignados con las ideas de AMLO, PRI y PAN se hacían uno para cortarle presupuesto, impedirle que solicitara créditos para obras, y ponerle cuanta traba se les ocurría. Pero tozudo como es, el tabasqueño acordó con Carlos Slim el rescate del Centro Histórico; arregló intercambios con proveedores para el Segundo Piso del Periférico, y con un poquito de aquí y otro poquito de allá, echó a andar los apoyos sociales. Los capitalinos se lo agradecen hasta la fecha y le muestran su lealtad. El DF se consideró bastión del PRD mientras AMLO estuvo ahí. Cuando el entreguismo de Los Chuchos lo orilló a salir para iniciar MORENA, se llevó con él las simpatías populares, ante la rabia de quienes se sentían dueños de la capital y pronto se toparon con la realidad: Sin AMLO el PRD se esfumó, y Los Chuchos se entregaron al PAN.

Ante el trabajo de AMLO a favor de la gente, Fox y toda su PANdilla, secundados por el PRI, las cúpulas empresariales y el aparato mediático, pusieron el grito en el cielo. Día tras día lo atacaban, acusándolo de todo sin poder probarle nada. LA GENTE, en cambio, ESTABA FELIZ. Hijas e hijos de ancianos agradecían el alivio que significaba para sus padres (y para ellos) el apoyo económico, aunque poco, que les daba el Gobierno de la Ciudad. Nunca nadie se había ocupado de ellos. Cuando se puso en operación el Segundo Piso y se alivió el tráfico citadino, los automovilistas que le hacían coro a los atacantes del Jefe de Gobierno, se empezaron a volcar en alabanzas, al sentir el ahorro en tiempo y gasolina que esa obra les significó. ¿Por qué a nadie se le había ocurrido antes?

En vez de poner a trabajar sus respectivas burocracias en hallar nuevas ideas a los múltiples problemas del país, ante el éxito de su enemigo, Fox y Calderón, copiaron (mal) lo hecho por AMLO. Los apoyos mensuales a los ancianos del DF, Fox los extendió a todo México, pero a la mitad: La misma cantidad, cada dos meses. A pesar de que tenía dinero suficiente para hacerlo mensual. Y lo condicionó a que no tuvieran pensión del IMSS o ISSSTE. Evitó a las madres solteras, por chocar con la mentalidad reaccionaria del PAN. Lo peor fue cuando prolongaron el Segundo Piso, pues lo concesionaron a sus cómplices y se empezó a cobrar peaje en los nuevos tramos. La parte de AMLO, gratuita. En el resto, PANista, de cobro. Negocio redondo con dinero público. Y los medios callaban el descontento que había.

Así llegaron a impedir en 2006 el ascenso al poder de Andrés Manuel, que el pueblo había dispuesto con su votación, pero que las cúpulas empresariales, políticas y mediáticas torpedearon valiéndose de groseras violaciones a la Constitución y la ley electoral, toleradas y legalizadas por sus cómplices administrativos (IFE) y judiciales (TRIFE). El miedo de Calderón a la movilización popular que pudiera sacarlo de Los Pinos donde lo impuso Fox y toda su mafia, lo hizo sacar de sus cuarteles a las Fuerzas Armadas, con el pretexto de una torpe “guerra al narcotráfico”. Bañó de sangre el país y sembró de cadáveres todo el territorio, pero el narcotráfico creció y se multiplicó. No le importó.

Nunca atendió quejas ni denuncias que se hacían hasta en su cara. Como tampoco lo hizo Peña Nieto que “llegó” atropellando a la gente como Gobernador (como en Atenco, de lo que se ufanaba) y luego como Presidente (con sus groseros derroches en paseos por el mundo), ignorando el clamor público que exigía un cambio de gobierno, que Peña entendió como “cambio” a favor de sus socios y cómplices y empezó a desarmar el país para rematarlo o regalarlo. Mientras Peña se paseaba por el mundo hablando un pésimo inglés y arrastrando la dignidad de México, LÓPEZ OBRADOR recorría el país, sufría infarto y despertaba esperanzas en la gente que deseaba que lo hecho en el DF durante su mandato, pudiera replicarse en toda la Nación.

AMLO llegaba en su modesto vehículo o a pie hasta el pueblo más alejado y olvidado, conociéndolo, entendiéndolo y atendiéndolo, mientras el PAN y el PRI no salían de sus oficinas ni abandonaban sus camionetas blindadas o automóviles lujosos y desperdiciaban la oportunidad de practicar su “CLIENTELISMO”, del que acusan en vano al Presidente.

Pero hoy que ellos van, LÓPEZ OBRADOR ya les dio tres vueltas y el Pueblo, FELIZ, FELIZ, FELIZ… aunque les duela.

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