La fragilidad de los liderazgos: EEUU vs CHINA

Foto: República.com

La fragilidad de los liderazgos: EEUU vs China

Por Lucía Deblock

Al parecer todo indica que la orden ejecutiva que Trump firmó el pasado 15 de mayo y declara “Emergencia Nacional” contra “adversarios extranjeros” por amenazas contra la tecnología norteamericana, tiene más aristas que una granada de fragmentación. Para empezar, el nombre de Huawei no aparece en el documento, a pesar de que todos sabemos que es el blanco de sus preocupaciones; lo acusa de fraude fiscal y, sobre todo, de espionaje.

Tenemos años escuchando de ella, todos hemos leído algún dato sobre la cruenta guerra por el dominio de la 5G, sus implicaciones y los miedos que genera. Se dice que quien domine las redes de quinta generación tendrá la capacidad de “apagar” un país entero sin mayores dificultades. Para tener perspectiva, debemos considerar que el 73% del internet consumido en el mundo se hace a través de un teléfono celular, eso es lo que pone a Huawei en la mira de EEUU, ya que es una de las compañías que más dinero y recursos ha invertido en innovación y que cuenta con más tecnología de punta, por lo que una guerra comercial convencional -y vale la pena decir: honorable- no le es suficiente a EEUU. El año pasado desplazó a Apple al tercer lugar de ventas de teléfonos celulares en el mundo, mientras que el indiscutible líder sigue siendo la sur koreana Samsung.

La princesa Huawei, Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei e hija del fundador, desde el 1o. de diciembre del 2018 está bajo arresto domiciliario en Canadá y está a punto de ser extraditada a EE.UU. por, presuntamente, haber intentado violar el embargo impuesto por las sanciones contra Irán. Un supuesto delito que la multinacional china niega rotundamente. Sin embargo, algunos analistas sostienen que el verdadero motivo es que la tecnología usada por Huawei no le permite el acceso a las agencias de inteligencia gringas, pero Huawei sí ha podido espiar a ciudadanos norteamericanos y poner a disposición del gobierno chino esta valiosa Big Data.
Pero ya volveremos a Irán.

A pesar de que el departamento de Comercio tiene 150 días para identificar a los potenciales enemigos, el gobierno ya ha prohibido al gigante Google la venta de Android a Huawei, eso incluye software y servicios, lo que limita a uno de los fabricante de teléfonos más grande del mundo a usar sólo las licencias de código abierto, lo que lo sitúa en clara desventaja al momento de actualizar sus productos. Esa medida también aplica para los chipsets de Intel y Qualcomm, aunque a decir de expertos, estos proveedores son más fáciles de reemplazar por fabricantes europeos. Lo que nos deja más claro que la guerra tiene un caparazón comercial, pero su entraña es tecnológica.

Huawei es una de las compañías más grandes del mundo y, por supuesto, preveían las restricciones de uso de los ecosistemas de Google y Microsoft, por lo que ha dicho que tienen mucho tiempo trabajando en su propio sistema operativo, llamado Hongmeng y que, incluso, ha sido probado con bastante éxito. Los más optimistas sugieren que podrá ser puesto en marcha a finales de este año, sin embargo, el desafío de seducir y convencer a los demás fabricantes de celulares y a los desarrolladores de aplicaciones es una tarea de gran dificultad que, por añadidura, requiere tiempo. Por ello, los expertos aseguran que las ventas de Huawei caerán en picada y tendrá que guarecerse al amparo del mercado local chino, que sin ser un mercado nada despreciable, ya que representa 1,300 millones de aparatos vendidos en 2014, los excluye del mercado mundial, al menos de momento, donde han sido grandes competidores.

Pero esta nota no estaría completa sin hablar de la “Nueva Ruta de la Seda”. El macro proyecto comercial chino que pretende que la mayoría de los insumos del mundo sean manufacturados por el país asiático y, es aquí donde volvemos a Irán, cuya ruta hacia el mercado europeo es nada menos que Teherán y su estratégico Estrecho de Ormuz, vía de navegación obligada para un tercio del flujo mundial del petróleo que se exporta por vía marítima y única vía de acceso al golfo Pérsico, es decir, 19 millones de barriles de petróleo pasan diariamente por las costas de Irán, a lo que se sumarían los planes comerciales que unen a Irán y a China y que representan una gran amenaza para la hegemonía de EEUU.
Se los dije, tiene más aristas que una granada.

Columnas

Columnistas invitados en Sin Línea