La agonía neoliberal antes del 6 de junio

Toda agonía es ingrata. Tanto para el que se encuentra al final del camino, como para quienes asisten a la etapa final de la existencia ajena.
En la vida cotidiana, las familias sufren y desesperan al ver que todo el esfuerzo realizado, no alcanza para mantener con vida al ser querido.
El momento de la separación y partida final se aproxima y nada hay que pueda hacerse para revertir la pena.

En la política nacional estamos viviendo tiempos de agonía para determinadas fuerzas políticas. Para nadie es un secreto que existen partidos, que viven sus últimos momentos y que desaparecerán inevitablemente, después de la conclusión del proceso electoral que estamos viviendo.

El neoliberalismo que gobernó a este país por espacio de 36 años, ha visto declinar su estrella desde el 2018, cuando la fuerza de la Cuarta Transformación le arrebató la presidencia de la república. De entonces a la fecha, tanto PRI como PAN y demás partidos satélites, intentan mantener con vida sus registros, ante el Instituto Nacional Electoral.
Los militantes de la derecha, que antes del 2018 se contaban por miles, hoy apenas alcanzan para apuntalar a estas fuerzas políticas que no levantan en sus respectivas campañas, rumbo a las elecciones intermedias.

Solo el dinero de la clase empresarial, dedicada al tráfico de influencias durante el periodo neoliberal, mantiene con vida a estos cascarones vacíos, a los que el pueblo de México ha retirado su apoyo.

Claudio X González entró al rescate de los restos que dejó la corrupción, al abandonar el gobierno federal.

Amalgamó la basura política surgida de la derecha mexicana y con la ayuda de los medios masivos de comunicación, impulsó candidaturas que pocas posibilidades tienen de salir triunfantes.
Hoy practican una estrategia, que juega a violar la Ley Electoral recién reformada.

Varios de los candidatos que vemos a diario en medios informativos conservadores, tienen un común denominador. Carecen de proyecto social atractivo y pretenden comprar el voto de la gente.
Prometen “tarjetas de apoyo”, a cambio del voto ciudadano a su favor. Tienen la seguridad que las autoridades en el Instituto Nacional Electoral, están de su lado y que, por lo mismo, estás faltas graves a las reglas de competencia, no serán sancionadas por los consejeros electorales serviles a Claudio X González.

Varios candidatos de la derecha están intentando captar el voto ciudadano, comprometiendo anticipadamente apoyos sociales.

Lo malo para la derecha nacional, es que las autoridades federales no los respaldan tal y como sucedía en el pasado. Hay en este momento dos candidatos de la derecha, que son investigados por este tipo de actos. La Fiscalía General de la República, abrió carpetas de investigación a Adrián de la Garza y Samuel García, candidatos del PRI y Movimiento Ciudadano en Nuevo León.
A Samuel García y su familia, se les acusa además de recibir aportaciones ilícitas para gastos de campaña.

En su programa televisivo, Ciro Gómez Leyva, chayotero de la vieja guardia, afirmó que estas situaciones donde se acusa a candidatos opositores de faltas graves que pueden dejarlos fuera de la contienda por la gubernatura, constituyen eventos nunca antes vistos en tierras mexicanas. Son, a decir del comentócrata de la televisión, “atentados contra la democracia y la vida social en el país”.

A Ciro Gómez le falla mucho la memoria cuando se trata de asuntos concernientes a la izquierda mexicana.
Procesos en contra de personajes de la izquierda, los hemos visto una y otra vez en la historia política nacional. El desafuero de López Obrador para impedirle participar en una contienda electoral, es el más sonado.

El intento priista por dejar fuera de la competencia a Ricardo Monreal en Zacatecas, hace algunas elecciones, ha sido narrado por el presidente en alguna conferencia mañanera.

Los procesos en contra de Félix Salgado Macedonio y Raúl Morón en Guerrero y Michoacán, terminaron con las posibilidades de ambos personajes, para ser gobernadores en sus Estados.
Las instituciones corruptas que aún mantiene bajo su control el conservadurismo, han “atentado contra la democracia” una y otra vez, sin que Ciro Gómez reclame algo.

Lo que le duele a la oposición en este momento, es que el gobierno federal, a través de organismos independientes, como las Fiscalías General de la República y la Especializada en Delitos Electorales, por primera vez toman cartas en el asunto y abren carpetas de investigación, sobre delitos que hoy son considerados graves.

Efectivamente, eso no había sucedido en el pasado, puesto que las autoridades neoliberales, consideraban al fraude electoral como un delito no grave.

Adrián de la Garza y Samuel García, podrían ser los primeros políticos juzgados por cometer actos contrarios a la legislación electoral. No alcanzarían fianza y sus procesos, los deberían seguir tras las rejas.

Eso es lo que inquieta a los conservadores. Entienden que se está jugando en este momento, dentro de un proceso electoral reglamentado no solamente por el INE, al que tienen controlado.
El Instituto Nacional Electoral e incluso el Tribunal Electoral, podrán otorgar o desconocer triunfos a determinadas fuerzas políticas. Pero un delito electoral comprobado a cualquier candidato, se pagará con cárcel. Si las fiscalías arman expedientes sólidos, el curul o la silla que se buscaba, puede ser “catafixiada” por una celda en alguno de los penales en el país.
La derecha neoliberal, agoniza y aún con el INE a su favor, sabe que tiene dos enemigos que lo han derrotado en al pasado reciente.

Uno es el voto masivo en favor de Morena, que impidió el fraude preparado en 2018 y que seguramente se repetirá este 6 de junio.

El otro es el cambio en las reglas del juego. A quien se le fincan responsabilidades por delitos de orden electoral, le espera la cárcel por varios años. Todo el proceso lo enfrenta tras las rejas.
Ciro Gómez habla de democracia, pero de esa democracia arreglada y maquillada como prostituta, al servicio de quien mejor pague.

Temen a la democracia del pueblo. A La democracia real, donde cada voto cuenta.

Temen a la cárcel que es la espada que pende sobre sus cabezas en este momento.

La agonía conservadora está llena de tristeza, pesadillas, terrores y visiones de un futuro donde ya no están presentes en gobierno alguno.
Pero su destino está trazado y nada puede alterarlo.

Después del 6 de junio, serán un mal recuerdo para millones de mexicanos.

El voto masivo en favor de Morena, será el tiro de gracia para el neoliberalismo corrupto que se va al cesto de la basura histórica.

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