¿A quién cree que engaña la oposición?

¿Usted cayó en la trampa de la niña Frida Sofía, preparada por Aurelio Nuño y Televisa, en los días posteriores al último temblor de gran intensidad?

¿Pensó que López Obrador jamás sería presidente, por representar “un peligro para México”?

 

 

 

 

 

 

¿Cree que las calificadoras y los comentócratas conservadores pueden adivinar el futuro y predecir recesiones con varios meses de anticipación?

¿Piensa que el gobierno de la Cuarta Transformación puede lavarnos el cerebro, usando como herramienta de control la “Cartilla Moral” escrita por Alfonso Reyes en el siglo pasado?

Si dos de sus respuestas fueron positivas, puede que usted forme parte del ejército de crédulos, a los que, de manera cotidiana, atacan con información falsa, los oponentes al gobierno del cambio.

Políticos, reporteros, tuiteros, e incluso ciudadanos engañados previamente por los conservadores, tejen una red sin mucha fuerza, pero de gran efectividad, que tiene como propósito capturar las conciencias débiles que se acercan a sus trampas.

Esta telaraña está formada específicamente por noticias falsas, tendenciosas, o adulteradas.
El grupo conservador es como un buitre viejo. Ya no vive sus mejores años. Los duros huesos que antes rompía y comía sin dificultad alguna, hoy lo indigestan, si es que llega a quebrar alguno.
Por lo mismo, su dieta se compone de material blando. Las conciencias fuertes, íntegras, de convicciones definidas, no son presas fáciles.

Después de años de haber mentido a la sociedad y de haberse aprovechado de ella, para conseguir sus fines mezquinos, no encuentran respuesta, de quienes aprendieron y hoy los ven como enemigos.
Esas presas son inalcanzables para los conservadores, en tiempos de la Cuarta Transformación. Tienen una firmeza de carácter, que los protege de las acechanzas de los grupos reaccionarios.
Son los débiles de carácter a los que se busca. Su falta de memoria histórica, su credulidad ante todo lo que se les presenta maquillado y adornado, su poca capacidad de análisis los convierte en el platillo favorito de los reaccionarios de estos tiempos.

Afortunadamente son pocos, pero los conservadores tienen fe en que ese pequeño ejército de dóciles seguidores pueda con el tiempo hacer labor social, en favor de los intereses neoliberales.

Tenemos entonces, abandonando ya las analogías y metáforas, un sector social mal informado, apático y por lo mismo, manipulable. Un grupo de ciudadanos propenso a caer en las trampas y engaños que preparan los grupos que destruyeron al país en el pasado reciente.

Son la línea débil dentro de nuestra sociedad, a la que va dirigida la propaganda conservadora. La guerra sucia, basada en el engaño.

En la conferencia mañanera del día de hoy, el presidente López Obrador, habló sobre esa guerra sucia que utilizan actualmente los conservadores.

Un reportero preguntó al primer mandatario, cuáles eran las disposiciones que el gobierno estaba tomando, para contrarrestar estos ataques.

“No hay disposición alguna al respecto”, fue la respuesta del presidente.
Y después ahondó sobre el tema.

La democracia es un ejercicio ciudadano, en donde todas las voces tienen derecho a ser escuchadas. No es cuestión del gobierno de la Cuarta Transformación, verificar el uso que cada individuo dé a ese derecho democrático.
Los conservadores tienen plena libertad para expresar sus puntos de vista, en la forma y por los medios que prefieran.
Eso es democracia.

Muchos pensarán “¿cómo defenderse entonces de quienes alteran la verdad e intentan desprestigiar al nuevo gobierno?”.
Las dos alternativas que existen en este momento fueron señaladas por el presidente.
En primera instancia, está la transparencia con que actúa la Cuarta Transformación. Todo está a la vista. Por primera vez en décadas, el actuar del gobierno es de puertas y ventanas abiertas.
Nada está oculto y en las conferencias mañaneras, se informa a la sociedad, vía medios de comunicación, de lo que está sucediendo en el país.

“La vida pública, cada vez más pública”, como dice el presidente.

La segunda vía, es la amplia gama de oportunidades que tienen los ciudadanos para acceder a la información real.
Cualquier mentira es desenmascarada rápidamente en redes sociales. Esta oportunidad no existía en el pasado. Es algo que se consolida en tiempos de la Cuarta Transformación.

El poder de la prensa tradicional vive un ciclo menguante, donde su credibilidad se ve afectada.
Es por todo lo anterior que la postura del titular del ejecutivo resulta acertada.
Las campañas de desprestigio emprendidas por los grupos conservadores están condenas al fracaso. Un intento de “golpe de Estado” como se ha manejado en algunos medios, no tiene futuro.

Mientras haya transparencia por parte del gobierno e información circulando en redes sociales, difícilmente tendrán oportunidad los grupos reaccionarios.

Solo quienes no analizan antes de formarse una opinión, los que no tienen un carácter sólido, o quienes por apatía se conforman con cualquier dato pescado al vuelo, seguirán siendo presas fáciles de quienes difunden noticias falsas, mentiras maquilladas, o calumnias.

Hace unos días, los panistas, que son actualmente mayoría, priistas, tres morenistas y otros diputados de fuerzas menores, votaron en Baja California la ampliación del mandato del gobernador, de dos, a cinco años.
Hay malos entendidos y falta de información que están aprovechando los conservadores panistas, para atacar al gobierno federal.

Los legisladores panistas, que como dijimos son mayoría, avalaron la ampliación del mandato.
Sin embargo, el PAN culpa al gobierno federal de esta decisión estatal. Pide la intervención del presidente, en un asunto de competencia local.

No hay argumentos, ni motivos reales para que López Obrador intervenga. En todo caso, el poder judicial es quien debe dar la solución definitiva sobre el asunto.

Pero los despistados de siempre se fueron con la burda representación panista. Cayeron en la telaraña conservadora y señalaron al gobierno del cambio, como responsable de un hecho en el que no ha participado.
Los consumidores de noticias falsas, los adictos de la mentira neoliberal, no representan peligro alguno para el actual gobierno.

Son pocos, por más que la derecha intente incrementar su número.
Hacen ruido en las redes sociales, mueven un poco el agua, pero al final, nunca encuentran eco en el resto de la sociedad, que está despierta y atenta.

En la democracia, hasta la araña tiene derecho a tejer con libertad su red.

Aquí depende de las moscas, que sin precauciones se acercan a la trampa, definir en forma individual, si vuelan, o prefieren servir de cena a quienes únicamente los ven y aprovechan como presas indefensas y fáciles de atrapar.
Cada uno elige su destino. Esa es regla de vida

Y también es un privilegio que otorga la democracia. El chiste está en elegir con cuidado.

Malthus Gamba