La 4T necesita de funcionarios a la altura de AMLO; menos pifias y más aciertos

Por Lucía Deblock
Foto: W Radio
Estas últimas semanas han sido complicadísimas para el gobierno de AMLO. Todos los mexicanos estamos al tanto de la guerra judicial que han emprendido abogados y empresarios en contra de la construcción del aeropuerto de Santa Lucía -obra emblemática del actual gobierno-, así como la serie de recursos legales que le permitieron escabullirse de la justicia a Lozoya Austin. Lo anterior con la complicidad del sistema judicial mexicano.

Como nunca antes, la sociedad está exigiendo que se haga una limpia en el poder judicial, acusado de corrupción, de estar cooptado por el crimen organizado y de múltiples irregularidades, además de la dudosa reputación de ciertos miembros, como Medina Mora, soslayando siempre abusos de la clase política y encubriendo actos de corrupción. Además de los movimientos bancarios millonarios que registran sus cuentas y no concuerdan con sus ingresos y, por si ésto no fuera poco, por su asociación con empresas no reportadas en su declaración patrimonial.

Sin embargo, en la conferencia del día de hoy fue notoria la falta de comunicación o, al menos, queda al descubierto una descoordinación inquietante entre el presidente López Obrador y parte de su gabinete.

Nuevamente es un periodista quien informa a AMLO sobre la designación de un personaje bajo investigación por presuntos actos de corrupción, pese a que el presidente ha declarado en reiteradas ocasiones que ningún funcionario bajo investigación y sospecha tiene cabida en su gobierno. También ha declarado que unas de las instituciones donde más casos de corrupción se han detectado son Aduanas y Migración y, en esta denuncia, lamentablemente coinciden las dos vertientes.

Se trata del reciente nombramiento de Alejandro Miramontes como jefe de la aduana de Mexicali. A pesar de que su nombre es objeto de interés en la carpeta de investigación SZC/0011495/2018 iniciada por la PGR desde el año pasado, derivada de múltiples denuncias por supuestos actos de corrupción cometidos por una red de funcionarios en las aduanas de Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Baja California, Nuevo León y Sonora.

En la investigación está involucrado Miramontes y Enrique Manjarrez -en algún momento también jefe de aduanas en Mexicali- y, además, provocó la destitución de Marco Flavio Rigada Soto, quien fue administrador central de Apoyo Jurídico de la Administración General de Aduanas, tras ser acusado de recibir sobornos para permitir la introducción ilegal de mercancías. Miramontes es también señalado de operar políticamente para el virtual gobernador de Baja California, Jaime Bonilla; además de ofrecer sobornos a legisladores del estado.

El nombramiento contó con el aval del exdirector de Aduanas, Ricardo Peralta Saucedo, quien apenas en marzo pasado fue acusado por su jefa en el SAT de serias irregularidades en su gestión frente a Aduanas; no obstante, migró a Bucareli como ave que ha evitado manchar su plumaje con el fango de la corrupción, al ser premiado con el puesto de subsecretario de la Secretaría de Gobernación.

Anteriormente, fue una periodista de Animal Político quien denunció en la conferencia matutina el nombramiento de varios funcionarios en Pemex, involucrados en la investigación denominada “La estafa maestra”. En esa ocasión se suspendió sin goce de sueldo a los funcionarios, hasta terminar la investigación.

Mientras tanto, la tibieza, los chistes, las opiniones personales y las imprecisiones del gabinete abonan a los embates de la oposición: el último fue el secretario de Comunicaciones y Transportes, Jiménez Espriú, quien fue usado como objeto de contradicción a los dichos de AMLO en sus declaraciones sobre quienes están detrás de los amparos contra las obras en Santa Lucía. A pesar de que más tarde publicó un tuit donde ratifica que siempre estuvo de acuerdo con  los dichos del presidente, la gasolina ya estaba vertida a merced del cerillo de la oposición. Así sucedió con el uso de la información sobre el cambio a la política del uniforme neutro para niñas en escuelas públicas; también sucedió con las opiniones personales de la senadora Jesusa Rodríguez sobre las becas otorgadas a artistas, incluso, con el lamentable asesinato del joven Norberto Ronquillo en la CDMX.

La oposición está haciendo uso de todos los recursos a su alcance para golpear y desgastar al gobierno de AMLO. Por más que nos resulte repugnante la politización del asesinato del un joven, la oposición capitaliza cada uno de los errores, pifias y circunstancias que abonen a su campaña contra la 4T. Y si a eso le sumamos todos los fallos, omisiones y contradicciones que comenten los funcionarios del gobierno, parece plausible que la oposición siga consiguiendo logros en su consigna de exponer al gobierno de AMLO como ineficiente.

Ni la mística ni el ejemplo impoluto de AMLO resultan suficientes ante actos como el nombramiento de Miramontes. Son insuficientes ante la reincorporación de Germán Martínez al senado, cuya lealtad a Morena queda en entredicho tras su escandalosa renuncia a la dirección del IMSS, por no acatar la política de austeridad impuesta por AMLO a través del SAT, en lo referente a la compra de medicinas, convertida un nicho de corrupción.

Asimismo, ha sido reprobable el actuar de los diputados de Morena del Estado de México, quienes contravinieron lo ofrecido en campaña para evitar el refrendo vehícular; a pesar de la sanción partidista impuesta por Morena el 21 de mayo pasado, lo que resulta imperdonable es la traición al pueblo por parte de los diputados.

No queda claro si los funcionarios del gobierno no están entendiendo el espíritu de renovación y limpieza por el que votamos millones de mexicanos, o no han comprendido a cabalidad la instrucción precisa y clara del presidente de no darle cabida a ningún funcionario bajo investigación o sospecha. La consigna es simple: cero tolerancia a la corrupción. Parece que se necesita mano dura para que lo entiendan y tal vez, merezcan un reclamo ciudadano sonoro y apabullante para que se eviten, a toda costa, más casos que atenten contra el deseo de la sociedad.

No vamos a permitir que se siga transgrediendo el espíritu de la 4T.

AMLO no puede solo.

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