JUICIO A EX PRESIDENTES

@_BarbaraCabrera

“La consulta popular es un mecanismo para el ejercicio de derechos fundamentales, en particular el voto activo. La democracia directa complementa la representativa. Ejercer nuestros derechos es la forma óptima de fortalecer la democracia”

Santiago Nieto

 

En México, desde el 1 de diciembre de 2018, estamos viviendo tiempos interesantes e inéditos ante el cambio de régimen llamado Cuarta Transformación de la vida pública liderado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

De los cambios y logros les he hablado en otras Nornilandia, en ésta mi objetivo es referirme a la consulta popular que se llevará a cabo el domingo 1 de agosto con la finalidad de resarcir el daño causado por los políticos neoliberales al pueblo mexicano, lo cual no es un asunto menor.

Lo he afirmado desde hace algunos años: el poder ciudadano provocará e incidirá de manera determinante para cambiar el rumbo de este país.

No me equivoqué. Después de muchos años de lucha, perseverancia y de dar con el líder correcto –que hoy es Presidente de México- ¡lo conseguimos! Desterramos gran parte del caduco y obsceno régimen neoliberal que por décadas tanto daño ha ocasionado a México. Hicimos realidad la máxima constitucional del artículo 39 que afirma –entre otras cosas- “El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de gobierno”: lo cual, en aquellos tiempos hegemónicos del neoliberalismo, era una simple declaración de amor constitucional ¡ay de aquellos que osaran siquiera considerar que el pueblo era el soberano y tenía tal poder!

Asociado a lo anterior, en 2019, se hizo realidad la inclusión –en la Constitución Política de los Estados Unidos mexicanos- como un derecho de la ciudadanía, las consultas populares, con todo y su instrumentación. Por lo cual, formalmente la primera de ellas tendrá verificativo el domingo 1 de agosto y será –en esencia- para consultar al pueblo de México si se debe o no enjuiciarse a los ex presidentes.

Es trascendental exponer que llegar a esta consulta representó un esfuerzo significativo y colectivo. Se reunieron poco más de 2.5 millones de firmas, las cuales fueron avaladas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). La cual, por cierto, resolvió modificar la redacción de la pregunta original que era: ¿Estás de acuerdo en que los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto, si se les comprueba algún delito, puedan ser juzgados y condenados?

Luego, la SCJN la turnó para su aprobación al Senado de la República, quien dio su aval el 8 de octubre y la pasó a la Cámara de Diputados quien el 22 de octubre determinó que la consulta se realizaría en la fecha convenida: el 1 de agosto, tal como se publicó en el Diario Oficial de la Federación. Es oportuno decir que el Instituto Nacional Electoral está obligado a llevar a cabo este ejercicio cívico.

En este orden de ideas, la pregunta que se leerá en la papeleta es:

¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?

Las opciones son dos: sí o no.

Ahora bien, para tomar la decisión bien informados, es imprescindible recuperar la memoria histórica y socializar la información del amplio catálogo de tropelías cometidas durante el periodo neoliberal.

A continuación, algunos de los agravios de cada uno de estos personajes hacia el pueblo mexicano, en el entendido que la lista, resulta interminable:

Veamos:

Carlos Salinas de Gortari: tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, privatizaciones y el fraude electoral de 1988.

Ernesto Zedillo Ponce de León: privatizó la deuda de los magnates ejecutando el robo del siglo conocido como Fobaproa; continúo con las privatizaciones; sin olvidar las masacres de Acteal y Aguas Blancas.

Vicente Fox Quezada: Encubrió el crimen de Pasta de Conchos, la masacre de Atenco, la fuga del Chapo; fue cómplice de fraudes y despilfarros como enciclomedia y el toallagate.

Felipe Calderón Hinojosa: Asumió la Presidencia tras hacer fraude electoral; a lo que se suma el caso de la Guardería ABC; la narcoguerra que ensangrentó y exacerbó la violencia que aún padecemos; la estela de luz, además de estar involucrado en el caso Odebrecht.

Enrique Peña Nieto: La utilización de recursos ilícitos en su campaña presidencial lo que lo llevó a la compra de votos; el caso Ayotzinapa, la masacre de Nochixtlán y los crímenes de Tlatlaya; la Casa Blanca, su involucramiento en el Caso Odebrecht, la Estafa Maestra, así como las reformas estructurales que pusieron un gran y luminoso letrero de “se vende” a México, entre lo que destaca la entrega del petróleo.

Por si no fuera suficiente, tanto Fox, Calderón y Peña colapsaron el sistema de salud dejando inconclusos más de 300 hospitales, situación que se evidenció en medio de la pandemia por COVID-19. Todos, endeudaron aceleradamente a México, saquearon las arcas públicas, desviaron recursos; se regodearon de cuanto privilegio se atravesaba en su camino, repartieron la riqueza mal habida con los suyos empobreciendo al pueblo. Corrompieron las Instituciones, asimismo crearon organismos y fideicomisos a modo.

A ese que alguna vez dijo “ni los veo, ni los oigo”. Aquél que perjudicó este país aún queriendo pasar con perfil bajo con su presencia gris. Al que vivía eternamente en el Disneylandia mexicano y llamó a las mujeres lavadoras con patas. A quien haiga sido como haiga sido ensangrentó México declarándole la guerra la narco. Ese para el cual la corrupción era algo cultural. Todos ellos, son traidores a la Patria, por lo cual merecen ser juzgados.

Sin duda, esta consulta popular representa un paso fundamental para la historia de un país agraviado, ninguneado, vejado, corrompido, ofrecido al mejor postor; empobrecido y ensangrentado durante el periodo neoliberal.

Esos políticos siempre consideraron que el pueblo era tonto y de memoria diluida, hagámosles sentir nuestra inteligencia, nuestra memoria histórica, así como el poder ciudadano.

A quienes menosprecian este ejercicio ciudadano, allá ellos. Seguramente estaban muy cómodos siendo vapuleados por el antiguo régimen neoliberal, o acaso resultaron beneficiados con prebendas y privilegios. Nosotros los ciudadanos que optamos por un cambio de régimen, que incluye desterrar la corrupción e impunidad, acudiremos a las urnas este 1 de agosto para decir ¡sí! que los juzguen para que paguen su deuda con el pueblo de México y de paso que regresen lo robado.

Por lo aquí expresado y muchas razones más que se suman a la ignominia de estos impresentables, los cuales jamás debieron tener las riendas de este gran país en sus manos, digamos: ¡Justicia sí, impunidad no! este 1 de agosto, nosotros tenemos el poder.

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

 

PD. Ubica tu mesa para participar en esta consulta popular dando clic al siguiente enlace: https://ubicatumesa.ine.mx/

Bárbara Cabrera

Escritora. Investigócrata. Columnista. Divulgadora del conocimiento, quien está entre letras, con su café y a un tweet de distancia.