Independizarnos del viejo régimen, tarea de todas y todos.

Estamos viviendo cosas por primera vez desde el 1 de julio del 2018, una de ellas será la del día del grito de independencia, recuerdo que antes era fiesta, juegos, antojitos mexicanos, música, reuniones, bueno, en realidad no recuerdo haber sentido ganas inmensas por ir a escuchar al presidente dar el grito, sintiendo que se me enchinaba la piel de pensar que ya sería ese gran día, en cambio hoy si lo puedo decir y sentir, será un día para ver a nuestro presidente elegido por una mayoría avasalladora, gritar y ondear la bandera al unísono de viva México es algo que me llena de orgullo. No es cualquier 16 de septiembre, es un día de fiesta nacional que al igual que todos y cada uno de los actos oficiales de la historia de nuestro país se han estado convirtiendo en verdaderos parteaguas para nosotros como pueblo que queremos erradicar al viejo régimen y que sentimos felicidad de saber que por fin alguien con principios y valores nos está representando y luchando día tras día por los intereses de nosotros como pueblo.

Estamos transformando a México y dejando atrás al viejo régimen corrupto, opresor e impune, que se resiste a dejar un estilo de vida de lujos en el que incluso muchos nacieron y que lo ven como totalmente normal, ya no queremos a esos que no sienten nada de empatía con las personas que viven en la más extrema pobreza producto de sus malos manejos al quedarse con el dinero que debería de ser utilizado en el desarrollo de esa pobre gente condenada a la miseria y que después sin misericordia los acusan de conformistas y dejados, con lo que solo demuestran que son unos verdaderos ignorantes nacidos dentro de un seno familiar miserable de doble moral, sin valores, y que hoy quedan expuestos y condenados a la vergüenza de sus actos. Sabemos bien que son muchos los recursos que siguen en manos de los impunes, y que unos pocos lloran amargamente y se sienten enfermos por el trato que están recibiendo tras las rejas, pero nada comparable con la vida miserable a la que condenaron a millones de mexicanos sin misericordia, no dan lastima y mucho menos recibirán clemencia por parte del pueblo que lo único que exige es justicia y devolución de lo robado para tratar de reparar el daño ocasionado, que por supuesto no será tarea fácil.

Necesitamos la unión y esfuerzo de todos para darle continuidad y crecimiento a este gran proyecto de nación que tiene ideales, principios y muchas ganas de sacar a las y los mexicanos de la vida de tristeza y desolación en la que han estado por años, esa es nuestra titánica tarea día tras día, luchar contra los que se resisten a este cambio que trae un beneficio generalizado y no personalizado. El egoísmo y egocentrismo no caben en la cuarta transformación y mucho menos las personas que solo buscan seguir viviendo del gobierno, porque ese siempre ha sido su estilo de vida no importando servir al pueblo y que siguen en posiciones de poder solo porque tienen padrinos en las altas esferas de los que toman decisiones, pero que si les damos una estudiada, nomas no han hecho nada por la gente a la que se supone están representando, así mismo, los que llegaron impuestos por arreglos ajenos a los intereses de la militancia y simpatizantes de a pie, no podemos permitir que continúen ensuciando nuestra historia, es nuestro deber moral exponerlos y cerrarles las puertas para que no sigan haciendo de las suyas.

Todos los días nuestro presidente nos recuerda que quienes tenemos voz y voto somos todas y todos y que nos necesita para poder desterrar de esta cuarta transformación a los vulgares y ambiciosos, si queremos un cambio verdadero tenemos que trabajar en conjunto para lograrlo, no dejando espacios vacíos y demostrando unidad en torno a un México de oportunidades y con calidad de vida. Sigamos luchando en unidad teniendo presente que no puede haber gobierno rico y pueblo pobre, de ahí dependerá que la verdadera transformación sea en favor de los que menos tienen. Felices fiestas matrias, abrazo.

Janny Barrera

@CPJannyBarrera