Hipocresía y derechos humanos

Queridos nietecitos. Los he extrañado esta semana en la que los asuntos nacionales se entremezclan con los internacionales como si fueran uno solo. Y es que lo es.

En el mundo, el caos ecológico, social, humano y financiero provocado por el neoliberalismo, esa terrible enfermedad de la codicia desmedida convertida en teoría político-financiera, provoca la reacción de los pueblos, hartos de la soberbia de la plutocracia mundial y sus esbirros administradores de las colonias del imperio.

Esta gente es violenta, el abuso lo conocen de las formas más horribles desde su infancia, y se transforma en odio y abuso hacia los demás, sintomáticamente toma mayor fuerza contra los más débiles. Lo mismo causan destrozos en una marcha pacífica, que golpes e insultos en el congreso, golpes de estado, manifestaciones racistas, misoginia, defensa de las adicciones de la violencia en todas sus formas y la depravación. Aunque no dudan en traicionar a su hermano o poner en la cárcel a su madre o a su cónyuge mientras huyen, se ensañan con niños, mujeres, indígenas. Y si son las tres cosas al mismo tiempo, ni siquiera las consideran humanas. Ni les conceden derechos.

Y, a pesar de que ni les importan los derechos, ni tratan a los demás como humanos, sí se aferran a instituciones como la Comisión de Derechos Humanos. Ahora aúllan porque Rosario Piedra es morenista, omitiendo que se trata de un movimiento social plural en tendencias políticas, pero con el objetivo común de acabar con el desastre que ellos provocaron y con la misión de combatir la corrupción, la pobreza y la inseguridad.

¿Cómo es esa Comisión Nacional de Derechos Humanos que fundaron y ostentaron?: Partidista, y de la peor manera.

Veamos

El primer Comisionado. El señor Carpizo, como rector de la UNAM intentó acabar con el pase automático, lo que provocó un enorme movimiento estudiantil y una huelga histórica. Encima, fue Procurador General de la República con Salinas. Una chulada. Desde esa época apoyó y empujó la carrera de otro sujeto que también habría de convertirse en Comisionado. Sí, otro de su mismo entorno íntimo. Ya hablaremos más adelante de ese.

El segundo comisionado. Madrazo, no el impresentable exgobernador de Tabasco y excandidato presidencial del PRI, pero no mucho mejor tampoco. Este también fue, como su antecesor, Procurador General. ¡Es posible tanta desvergüenza! Dos presidentes consecutivos pasan a su Procurador a Comisionado de Derechos Humanos. Bueno, este ve pasar de noche la Matanza de Acteal, no solo sin despeinarse, sino encarcelando a 79 indígenas tzotziles culpándolos de los hechos. Con el tiempo, la mayoría fueron liberados por falta de pruebas, irregularidades en el proceso, casos de torturas. Un desastre, pues.

La tercera Comisionada. La señora Rocatti. Otra delicia para ustedes; la señora fue nada más pero nada menos que Secretaria del Medio Ambiente del gobierno de Peña Nieto en el Estado de México, de donde saltó a…¡sí! Subprocuradora del mismo. ¿Curioso, no? Justo antes de eso también estuvo a cargo de los feminicidios de Ciudad Juárez, pero fue acusada de no mover un dedo para esclarecerlos. Todo esto después de haber sido comisionada (!!) Hoy día escribe diatribas contra AMLO en la revista Siempre (Ajá, la de Beatriz Pagés)

Respiren, tómenlo con calma, vamos a la mitad. ¿Todavía tienen hígado? Vamos, pues.

El quinto Comisionado. El inefable señor Soberanes. Una eminencia que estuvo sexenio y medio (Fox-Calderón) convirtiendo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en la más cara del planeta (desde ahí vienen los impresionantes sueldazos) y la menos eficiente, al grado que Human Rights Watch emitió un largo reporte en 2008. Su casi inexistente controversia con esos dos gobiernos en un periodo que inició la tragedia en México marcó también la desconfianza del público con respecto a la Comisión.

El sexto Comisionado. ¿Alguien recuerda al señor Plascencia? Si su respuesta fue “No”, no se sienta raro, casi nadie lo recuerda. Y es que, en el peor periodo para los derechos humanos en nuestro país, en medio de una masacre, con periodistas cayendo como moscas, el señor prácticamente no emitió recomendaciones. Fue el Comisionado Mudo. Los pocos que lo recuerdan aún se avergüenzan de sus mutuas alabanzas con el presidente Peña Nieto. Nunca se explicó de dónde salió su carísima mansión.

El séptimo Comisionado. El señor González, recientemente partido de la vida pública, fue un protegido de Carpizo que, fíjense bien, fue nombrado en tiempos de Peña Nieto y traía como currículum el haber “resuelto” como fiscal especial el Caso Colosio, donde las cuentas le salieron de tal forma que Aburto fue el asesino solitario. No solamente; fue Director del Programa de Agravios Contra Periodistas. Claro que no vio ningún agravio…contra López Dóriga. También fue Abogado General de la UNAM. Su bonita carta sobre la reforma a los CCHs provocó la toma de rectoría. Otra joyita. ¡Ah! Por cierto, fue Director General de Gobierno de la Secretaría de Gobernación.

Bueno, nietecitos, si ya terminaron de vomitar, solo quiero preguntar ¿De verdad la queja contra Rosario Piedra es que se identifica con un Movimiento de Regeneración Nacional?

¡Hasta la otra semana!

©HéctorAtarrabia2019

@HectorAtarrabia

PS Para que no digan que mis fuentes son exclusivamente chairas, les dejo dos divertidos artículos de Milenio.

https://www.milenio.com/opinion/carlos-puig/duda-razonable/el-sospechoso-silencio-de-raul-plascencia-y-la-cndh

https://www.milenio.com/politica/de-donde-viene-luis-raul-gonzalez-perez

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