Hasta para el juez hay horca

Como de costumbre, los Calderón están lloriqueando en las redes sociales desde el viernes por la noche, cuando el INE rechazó otorgarle el registro como partido a su organización criminal.

Parece que este par de maleantes, creen que es legal y perfectamente normal recibir fondos de procedencia que no se pueda comprobar, y como es usual en ellos, intentan litigar el asunto en las redes sociales apoyados por muchos seguidores que también son de dudosa respetabilidad.

Con casi 6 millones de seguidores que Calderón tiene en su cuenta de Twitter, cualquiera esperaría que las calles estuvieran bloqueadas con las protestas de quienes lo apoyan, pero no es así. ¿Dónde están?

El INE estableció en su sesión del viernes, el criterio de que es inaceptable otorgar registro a cualquier organización que hubiese recibido una cantidad superior al 5% en depósitos de origen no identificable, y en el caso de Calderón estos depósitos llegaron a ser superiores al 8%; es decir que casi uno de cada 10 pesos que recibieron éstos sujetos, no es posible saber quién los deposita.

Además, utilizaron la plataforma CLIP para hacerlo, cuando las reglas de esta plataforma indican claramente que no se debe utilizar para fines de partidos políticos. Cabe señalar que cualquiera podría ponerse a lavar dinero fácilmente utilizando este mecanismo, porque efectivamente la identificación de quien deposita los fondos requiere de un proceso complicado.

En vez de perder el tiempo haciendo twitts absurdos y lloriqueando, los Calderón deberían explicarnos por qué ellos mismos no proporcionaron los datos claros y las fotografías de todos y cada uno de los sujetos que depositaron en su cuenta a través de ese mecanismo. Parece increíble que una organización que pretende constituirse en partido político, ni siquiera pueda decir quiénes fueron sus aportantes.

Dice la esposa de Calderón, Margarita Zavala, que prefirieron hacerlo así para evitar recibir sobrecitos con dinero. Lo que no dice, es que en primer lugar, este mecanismo no permite usarse para fines de partidos políticos, y en segundo lugar, a nadie dentro de su organización se le ocurrió pedirle los nombres y los datos básicos a quienes hicieron los depósitos, para incluirlos en un archivo que evitara cualquier malentendido.

Como siempre desde el fraude de 2006, los Calderón, señores del fraude electoral y de las firmas falsas, actúan como cualquier banda de delincuentes, cometiendo todo tipo de trampas para ganar procesos al más puro estilo del “Haiga sido como Haiga sido”, y creen que pueden seguir haciéndolo como si se tratara de algo normal.

Recordemos que fue exactamente por esta misma causa, por la que el INE los sancionó con una multa de 2.7 millones de pesos, que a la fecha no han pagado. Seguramente estaban esperando que les otorgaran su registro para recibir presupuesto de partido político, y pagar sus transas con dinero de nuestros impuestos. Sería conveniente que pagaran esta multa antes de poder apelar la decisión del INE ante el tribunal.

Ahora viene la otra parte de la historia, que es precisamente el proceso que se llevaría a cabo en el Tribunal Electoral. Los Calderón tendrán que presentar su impugnación esta misma semana. Cuentan con 4 días hábiles a partir de la decisión para hacerlo.

Una vez recibida por el Tribunal, la impugnación se revisará en la Sala que corresponda; de haber sido presentada en tiempo y forma como lo señala la ley, se turnará a uno de los ministros para que elabore un proyecto de sentencia y se presente a votación con los demás.

En este punto la ciudadanía tiene que ser vigilante y exigente. La presión de la sociedad tiene que ser un factor relevante para que los ministros del tribunal sepan, que hacer alguna marranada para desestimar el criterio establecido por el INE en este caso, no es algo que los mexicanos vayamos a permitir que suceda sin consecuencias para esta institución.

Con el historial de complicidad que tiene ese tribunal en muchos casos anteriores en los que favoreció procesos oscuros, hay que recordarles el refrán popular que dice: “Hasta para el juez hay horca.”