Estrategia de AMLO contra crimen organizado da mejores resultados que guerra de Calderón

La nueva estrategia aplicada por el gobierno mexicano para combatir las actividades del narcotráfico, es completamente distinta a la que se aplicó en los gobiernos pasados, y está comenzando a arrojar resultados positivos, que destacan cuando se les compara contra los que se presentaban en esas administraciones.

Desde que Calderón decidió iniciar una guerra sin estrategia ni sentido en contra de los capos del narcotráfico que no estaban asociados con su gobierno, protegiendo a los que sí lo estaban, la supuesta estrategia tenía como objetivo central, la captura o aniquilación de los jefes de estos grupos rivales a los que su gobierno protegía.

Esta supuesta estrategia se mantuvo en el gobierno siguiente, sin que se tocaran prácticamente los recursos financieros de los llamados cárteles, además de concentrarse en la acción violenta por medio de la cual se masacraba a delincuentes, y con ellos a una enorme cantidad de personas que no lo eran, y a quienes desde el gobierno de Calderón se les consideraba como “daños colaterales”.

Así, terminamos con un país convertido en un cementerio, asolado por decenas de bandas de criminales en todas partes, cometiendo toda clase de delitos sin control, coludidos con la policía, y millones de ciudadanos resguardándose en sus casas, tratando de protegerse contra una epidemia de asaltos, secuestros, extorsiones, balaceras y demás calamidades derivadas de una corrupción rampante en los órganos de autoridad, que se suponía deberían poder evitarlo.

Dentro de la nueva estrategia desarrollada por el gobierno actual, a escaso año y medio de comenzarse a aplicar, ya se registra una disminución generalizada en la cantidad de delitos cometidos en todo el país y en prácticamente todos los delitos.

Es importante señalar que en relación con el narcotráfico la estrategia se está aplicando con base en objetivos prioritarios distintos a los de la que tenían otros gobiernos.

Hoy bajo la premisa de que la pobreza y la falta de oportunidades, proporcionaban al crimen organizado la facilidad de contar con una base social, que le permitía reclutar personal nuevo e integrarlo a sus filas, el gobierno está aplicando una política social que da alternativas a los jóvenes para poder estudiar y trabajar en actividades distintas a las de la delincuencia.

Otro de los pilares de la estrategia es el combate del poder financiero de los grupos delictivos, por medio de la inmovilización de sus recursos económicos. A lo largo de este año y medio se ha llevado a cabo el bloqueo de más de 7 mil cuentas bancarias, presuntamente relacionadas con estas actividades, lo cual golpea con gran fuerza la columna vertebral de las organizaciones criminales, y permite liberar más recursos para reforzar los programas sociales que les van impidiendo contar con la base social de que disponían.

De esta forma, por ejemplo, el cultivo de amapola ha disminuido en 30% de diciembre de 2018 a diciembre de 2019, como fue reconocido por la misma Casa Blanca de los Estados Unidos, disminuyendo el número de muertes de consumidores estadounidenses de heroína hasta en un 7% en ese año.

En estos días se anunció también que los decomisos de cocaína realizados solamente por la Marina Armada de México, ya superaron en este año y medio, la cantidad total decomisada durante los 6 años del gobierno anterior.

Todo esto se está logrando sin violencia, sin violar los derechos humanos y con detenciones de delincuentes en vez de masacres sin control.

Así es que la política de Abrazos y No Balazos, está resultando mucho más efectiva que la estrategia de violencia practicada por gobiernos dirigidos por los primates corruptos que teníamos antes en el poder.

Como decía el escritor irlandés Oscar Wilde: “Es difícil darle la mano a la libertad cuando la tienes llena de sangre”