En la 4T se vale disentir; pero digamos NO al fuego ‘amigo’

No hay contrincantes políticos para Morena en el escenario que plantean las elecciones intermedias del 2021.
Las oportunidades que de última hora pudiera fabricar la oposición, para conseguir un milagroso respaldo social, naufragan en la suciedad que evidencian a diario las pruebas de corrupción generalizada durante el periodo neoliberal.

Las declaraciones de Emilio Lozoya, el juicio que se sigue en la Unión Americana a Genaro García Luna, el congelamientos de cuentas bancarias a exfuncionarios conservadores y la información que llega de Estados Unidos, evidenciando los vínculos de gobernadores en funciones con distintas bandas del crimen organizado, tienen en la lona a sus partidos y candidatos a puestos de elección popular en 2021.
Es imposible que compitiendo dentro de un escenario tan adverso, la derecha del país pueda conseguir triunfos importantes en las elecciones intermedias del próximo año.

Mientras tanto, la organización ciudadana arrecia sus esfuerzos para conseguir que las elecciones señaladas, se desarrollen dentro de un clima de respeto al voto popular y un alto al fraude electoral que seguramente intentarán quienes tienen a su cargo el arbitraje de la contienda.

Este fin de semana, atestiguamos el repudio ciudadano a las figuras principales en el INE. La manifestación que pidió la salida inmediata del consejero presidente de ese instituto, fue bastante nutrida.

Los medios de comunicación tradicionales, poca difusión dieron al evento, ya que Lorenzo Córdova, ha sido un incondicional histórico de la causa conservadora. Varios fraudes se han sostenido gracias a sus conteos amañados y a la validación de las conductas delictivas de los partidos en el poder durante el periodo neoliberal.

Pero hoy las cosas son muy distintas. El fraude electoral se considera delito grave y por lo mismo, no alcanza derecho a fianza quien actúa de manera delictiva dentro de un proceso para elegir gobernantes.

Tanto Lorenzo Córdova, como Ciro Murayama y demás incondicionales a la derecha dentro del INE y el TRIFE, deberán tener mucho cuidado en adelante. Un error comprobable en su contra, puede llevarlos de inmediato a la cárcel.
Por otro lado, la recolección de firmas para juzgar a los expresidentes neoliberales del pasado reciente, arrancó este fin de semana con igual fuerza. En muchos puntos del país, se establecieron mesas para la recabar estas firmas. Según imágenes difundidas por los mismos ciudadanos que asistieron a registrarse en los listados de recolección, las colas para solicitar juicio a los exmandatarios de la derecha, fueron bastante nutridas.

Vemos como la sociedad que se identifica con el proyecto de Cuarta Transformación en el país, comienza a moverme democráticamente, para mostrar su respaldo al cambio político-social que vive México en este momento.
Esta fuerza independiente a gobierno y partidos políticos será importante durante el proceso electoral que se avecina.
Sin embargo, la misma dinámica que mueve al sector de vanguardia de nuestra sociedad, presenta puntos de conflicto menores que deben ser considerados.

Hay un caso que refleja esta tensión hacia el interior del movimiento que apoya a la Cuarta Transformación.
Tiene que ver con el Partido que presidirá la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados, durante el tercer año de legislatura.
Por acuerdo entre las fracciones parlamentarias de todas las fuerzas políticas, el cargo recaerá en esa ocasión, en el partido que se encuentre en tercera posición, respecto al número de legisladores. El primer año, Morena dirigió la Mesa, por ser quien tiene más diputados que los restantes partidos. El segundo año que está por finalizar, la dirigencia correspondió al PAN, que tiene más diputados que los otros partidos, exceptuando a Morena.

La pelea por el tercer sitio está entre el PT y el PRI en este momento y a consecuencia de esta disputa, el Partido del Trabajo hace un movimiento que ha resultado bastante cuestionable en redes sociales. Acepta dentro de sus filas a los diputados Mauricio Alonso Toledo y Héctor Serrano, antiguos perredistas con amplio historial de porrismo.

Ambos legisladores han sido por años enemigos declarados del obradorismo. Han recurrido a prácticas gansteriles en contra de integrantes de Morena. El vandalismo que estos personajes desataron en varios eventos organizados por el partido creado por López Obrador, dejaron decenas de heridos e incluso una mujer militante de Morena, falleció a consecuencia de los golpes recibidos por la gente enviada por Serrano y Toledo.

El Partido del Trabajo acepta a estos dos diputados en sus filas, a fin de consolidar su fuerza. Quiere que Gerardo Fernández Noroña, presida la Mesa Directiva en la Cámara durante el tercer año de trabajo.

Y aquí surge el desencuentro interno del que hablamos. Muchos ven esta forma de llegar al poder, como una traición al cambio que impulsa el obradorismo. Consideran que no se trata de dos políticos opositores que se unen a la Cuarta Transformación, sino de dos oportunistas que se ponen la camiseta de Morena para seguir medrando, después de haber golpeado literalmente a quienes por años han sido parte del proyecto de cambio en el país.

Otros piensan que lo prioritario en este momento, es presidir la Mesa Directiva durante el tercer año. Quieren ver a Fernández Noroña en ese puesto, porque sienten que el trabajo del diputado puede ser significativo para el proceso de transformación. Máxime cuando estamos en vísperas de elecciones.

En redes sociales se ha desatado un debate bastante fuerte entre quienes opinan de distinta manera. Eso tiene su parte positiva. Hay libertad de expresión y cada quien defiende su punto de vista con los argumentos que siente apropiados.
Pero este debate tiene una falla.

Hay muchos ciudadanos que están tan acostumbrados a interactuar a diario con los bots y representantes de las fuerzas de oposición, que no alcanzan a ver que en esta ocasión, se trata de un debate entre gente que defiende la misma causa, solo que con visiones distintas respecto a este asunto.

Utilizan las mismas herramientas con que se combate a la derecha. Intentan ofender, ridiculizar y agredir al oponente, como si se tratara de un bot, un troll, o un representante del conservadurismo violento.

La democracia es precisamente tener siempre la puerta abierta a todas las opiniones. Un proyecto que intenta abrirse a la participación ciudadana, debe comenzar por ser tolerante hacia su interior.

Es muy diversa la estructura de apoyo al obradorismo. La forma de entender el cambio es distinta en cada persona. Pero la lucha ha sido la misma por años.

Los que opinan de una manera no son mejores de quienes opinan lo contrario y a la hora de votar, cuenta lo mismo el voto de unos y otros.
Falta tolerancia al interior del movimiento social de transformación. Tolerancia y respecto al compañero.
Como base social, somos parte del elefante al que hay que empujar en ocasiones para que responda adecuadamente al nuevo ritmo que implica este cambio nacional.

El enemigo no está dentro. Eso hay que entenderlo.
No puede ser aceptable un debate, donde los mismos compañeros de camino, se miran entre sí como enemigos irreconciliables.
Esa no puede ser la ruta de quienes construyen la Cuarta Transformación.

Malthus Gamba