El llanto de los despojados

Mientras los miembros de la oposición moralmente derrotada lloran por los rincones y hacen su pataleta, en franca desorganización política y discursiva, acompañados de sus inseparables bots y troles en las redes sociales, la 4ª Transformación avanza con paso firme hacia el cambio de las instituciones y de la vida pública del país.

Al mismo tiempo, el proceso de reciclaje de desechos tóxicos en la oposición, desempolva a sujetos como Ricardo Anaya para que haga videos estridentes con voz chillona, señalando como un estorbo al Presidente de México, al tiempo que el grupo de los 20 países más ricos del mundo concentrado en el G20, le hace caso a la propuesta del mandatario y suspende el pago de la deuda de los 46 países más pobres hasta junio del 2021, aceptando dejar de cobrar más de 5 mil millones de dólares.

Por desgracia para este manojo de individuos resentidos y temerosos de que sus privilegios no regresen nunca, las instituciones a quienes rindieron pleitesía durante 40 años, como el Fondo Monetario Internacional, las calificadoras de riesgo y los bancos multinacionales, expresan opiniones halagadoras sobre el manejo de la política económica del gobierno.

Por otro lado y a pesar de los berrinches de Gomez Leyva y Dresser en contra del Doctor López Gatell, los países más desarrollados del mundo comienzan a adoptar las estrategias implementadas por México para llevar a cabo la vigilancia epidemiológica en sus países y ahora en Canadá por ejemplo, en lugar de considerarse en Fases 1, 2 o 3, se encuentran en semáforos rojos o naranjas.

Asimismo el avance en el desarrollo de los grandes proyectos de infraestructura impulsados por el gobierno, se reporta todos los lunes, cada semana en las conferencias matutinas del Presidente, demostrándonos que sin permitir que se roben el dinero del presupuesto, los mexicanos somos capaces de construir mucho más que una barda alrededor de un terreno que suponía albergar la nueva refinería de Tula, en la que Calderón se gastó 9 mil millones de pesos y luego canceló.

O que, a pesar del enorme gasto que implica terminar grandes proyectos que se dejaron tirados en el sexenio de Peña Nieto, como el tren México – Toluca, si se consideran necesarios, se van a terminar ya, incluso tomando en consideración que esta obra va a costar más cara que el mismo aeropuerto de Santa Lucía.

Así, mientras los gobernadores ladrones y rebeldes que se sienten herederos devaluados de Ramos Arizpe, presentan recursos judiciales para intentar revertir la extinción de los fideicomisos desde donde se podían robar el dinero, todos aquellos que deberían recibir algún respaldo económico para desarrollar sus actividades científicas o artísticas, lo están recibiendo de manera directa, sin la intermediación de coyotes o de fideicomisos donde los apoyos iban a favorecer parientes de exsecretarios de salud, con todo respeto para el economista Chertorinsky, que hoy se desempeña como coordinador electoral de un partido de oposición.

Por otro lado, al tiempo que Claudio X González se desgasta para gritar ante el mundo reclamando que el gobierno está regalando el dinero de sus impuestos, como si esta sabandija pagara impuestos, el 70% de las familias está recibiendo apoyos derivados de los impuestos que sí pagamos casi todos los demás, el ahorro de las familias ha aumentado en 13% este año y las ventas en las tiendas de autoservicio se han incrementado en alrededor de un 9%.

De esta forma, sin que el llanto de todos estos despojados de canonjías, hagan ruidos estridentes y confusos en las redes sociales y en los medios convencionales, la realidad les pasa por encima y el avance de la transformación del país continúa a un ritmo que los tiene aterrados. Parece que sus privilegios se fueron para no volver.

Como dijo el político y escritor argentino Arturo Jauretche: “Ignoran que la multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras perder privilegios provoca rencor”.