El INE trabajando como herramienta principal de la derecha

Nadie podría creer que la decisión tomada por los consejeros del INE en relación con la cancelación de las candidaturas de Morena, postuladas para competir por las gubernaturas de Michoacán y Guerrero, pueda deberse a que se han vuelto tan estrictos que una omisión menor sea la causa de ello, cuando en otros casos mucho más graves del pasado, el asunto sólo ha sido motivo de una multa.

Aunque para algunos consejeros, Raúl Morón y Félix Salgado podrían resultarles hasta antipáticos, tampoco se podría justificar una decisión de esta magnitud a partir de fobias personales.

Solo hay que recordar los casos de los Amigos de Fox cuya falta fue de 91 millones,  del Pemexgate de Labastida con un derrame de 400 millones, del dinero sucio de Odebrecht, del caso Monex que involucraba 4,600 millones y de las 200 mil firmas falsas de Margarita Zavala entre otros, que solo ameritaron una multa para resolverse, sin que ninguna candidatura o elección fuera cancelada.

También hay que tener claro lo que dijo la consejera Favela en la junta del Consejo del INE, señalando que en ambos Estados tampoco los candidatos del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano habían presentado informe de gastos de precampaña, por lo que el INE debería cancelar esas candidaturas también, para ejercer ese criterio a rajatabla.

O el caso de Maru Campos, candidata del PAN a la gubernatura de Chihuahua, que estando vinculada a un proceso penal por haber recibido dinero de la nómina secreta de César Duarte, denuncia respaldada por 34 recibos de dinero en los que su firma fue autentificada pericialmente y a quien el INE no ha tocado ni con el pétalo de una rosa.

Entonces si la razón de fondo para tomar una decisión tan rotunda, no es realmente la omisión en la presentación de informes por menos de 20 mil pesos de gastos de precampaña para cada uno de estos 2 candidatos, ¿Cuál es la verdadera razón? Para entenderlo hay que analizar la situación geopolítica y geoeconómica de los Estados en cuestión.

Guerrero es una zona productora de amapola en grandes volúmenes, donde el narcotráfico tiene intereses cruzados con los gobernantes anteriores. Su entrada a la 4ª transformación a través de un gobierno de Morena significaría que todos conozcamos estos vínculos y entre otras cosas, aclaremos completamente y de fondo la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, que fue motivada por estas relaciones de complicidad entre el gobierno de Peña Nieto, el gobernador en turno y todas las fuerzas coercitivas del estado con el narcotráfico.

Michoacán por su parte es otra zona dominada por el narcotráfico, con un puerto como Lázaro Cárdenas por donde se tiene acceso a los estupefacientes importados ilegalmente desde el Oriente, donde la familia de Felipe Calderón tiene intereses oscuros como lo demostró la relación entre su hermana y La Tuta, quien era jefe de Los Caballeros Templarios, donde el disfuncional gobernador actual, además de no pagarle a los maestros, destina esfuerzos a agredirlos y con recursos sustraídos de alguna parte del presupuesto estatal, financia circos como Latinus.

La llegada de Raúl Morón a la gubernatura destaparía todo este lodazal, poniendo en riesgo de ir a la cárcel a mucha gente relevante para la derecha, además de coadyuvar con las autoridades federales en el desmantelamiento del negocio ilegal que tanto apoyo ha aportado en el pasado a las campañas y fortunas personales de oscuros personajes

Así es que no es casual que el INE, trabajando como herramienta principal de la derecha, a quien de ninguna forma le conviene que todos podamos contar con evidencia sólida de todas estas porquerías, hoy se ponga tan estricto con estos 2 candidatos y deje pasar a cualquier delincuente que compita por los partidos que los protegerían en el futuro. Es pura conveniencia de quienes los controlan.

Como dijo el emperador Marco Aurelio de la antigua Roma: “No honres nunca como tu conveniencia lo que te fuerce en alguna ocasión a infringir la confianza de la que gozas”.