El INE al servicio de los conservadores

En esta semana se publicaron en el periódico La Jornada, los resultados de una encuesta aplicada por Enrique Galván Ochoa, como lo hace cada semana. En esta ocasión la pregunta fue ¿Quién te inspira confianza? Y las opciones de respuesta fueron: López Obrador, el INE, la Suprema Corte, El Tribunal Electoral, el Congreso o los Partidos.

Aunque muchos esperábamos que los resultados favorecieran al actual Presidente, como sucede en todas las encuestas aplicadas seriamente en el país desde hace más de 3 años, también esperábamos márgenes de confianza que se ubicaran entre el 60 y el 80%, como los que reportan todas las encuestas que han realizado los medios convencionales y las casas encuestadoras contratadas por ellos.

Sin embargo, lo sorprendente fue que el 94% respondió otorgándole su confianza al Presidente, un 3% al INE, un 2% a la Suprema Corte, un 1% al Tribunal Electoral y Cero confianza otorgada al Congreso o a los Partidos Políticos.

Por otro lado, la encuesta de encuestas diseñada por la consultoría Oráculos, especializada en ponderar los resultados de todas las encuestas aplicadas en relación con un mismo tema, reportó en abril que la popularidad del Presidente de México es de 63% con un nivel de impopularidad ubicado en 31%; es decir, que cuenta con una popularidad neta de 32% una vez que se resta la cifra de impopularidad a la de popularidad.

Esto explica de alguna forma la desesperación que manifiestan los partidos de oposición y el INE, este lamentable órgano electoral, dirigido por un mirrey que fue colocado por funcionarios neoliberales corruptos y por otro individuo nocivo con apellido japonés, que hace las veces de Tamagoshi del primero. Esta dupla perniciosa ha decidido favorecer abiertamente a la oposición y perjudicar cínicamente al partido Morena que apoya al Presidente.

Esta desesperación está provocando que tanto el INE como los representantes de la derecha, se hayan volcado para intentar frenar y descarrilar cualquier acción que haya emprendido el gobierno, utilizando todos sus recursos, como dinero, propaganda, amparos de jueces corruptos a leyes recién aprobadas, cancelación de registros a decenas de candidaturas de Morena y el colmo, que pretenda amordazar al Presidente para que no pueda comunicarse durante sus conferencias matutinas, llegando al grado de amenazarlo hasta con cárcel, en caso de que continúe informando los avances del gobierno a los ciudadanos, como si la ciudadanía les fuera a tolerar una acción así de estúpida sin que tengan que pagar consecuencias graves.

Ha sido tan evidente la falta de imparcialidad del INE que ya se inició el trámite en la Cámara de Diputados para destituir a estos dos funcionarios del órgano electoral y seguramente para fincarles responsabilidades penales por su abusiva e ilegal actuación.

Pero a pesar de todos sus esfuerzos, lo único que están consiguiendo en materia de preferencia electoral, es que los ciudadanos estén cada vez más seguros de que salir todos a votar es la única manera de evitar que el país regrese a la pesadilla que vivimos en los últimos sexenios, además de estar convenciendo de votar parejo por Morena a muchos que no lo estaban.

Fieles a su disfuncionalidad cognitiva, éstos oscuros personajes, se encuentran haciendo un excelente trabajo a favor de la popularidad del gobierno y de los partidos que lo apoyan, convenciéndonos cada vez más de que son los auténticos representantes de la corrupción, el cinismo y la actitud gandaya que distinguió siempre a quienes los colocaron en el INE.

Como decía el novelista escocés Robert Louis Stevenson: “No te juzgues por las cosechas que recojas, sino por las semillas que plantes”.