Educación para todos en tiempos de Covid-19

Al Presidente de la República,
Licenciado Andrés Manuel López Obrador.
Por su incansable trabajo en beneficio del pueblo de México

Las clases que comienzan para la educación básica el próximo 24 de agosto, constituirán un hito histórico en la manera en cómo se lleva a cabo la importante labor educativa para nuestra niñez y juventud. Asimismo, en esta Administración encabezada por el Presidente López Obrador, se ha llegado a un histórico acuerdo con las principales televisoras del país (cuatro cadenas nacionales y más de treinta a nivel local en diversas Entidades Federativas).

Dadas las difíciles condiciones que ha impuesto la pandemia mundial del COVID 19, en cuanto a la convivencia cotidiana y la necesidad de continuar con la restricción de contactos sociales, hasta en tanto no nos encontremos en semáforo verde, precisamente para evitar rebrotes que pudieran incidir en ingentes compromisos para los servicios de salud en nuestro país, se ha hecho prácticamente nugatoria la posibilidad de regresar a clases presenciales, en todos los niveles educativos, por lo menos durante varios meses más, según se puede desprender del análisis de modelos epidemiológicos y estadísticos que han servido de base a nuestras autoridades para determinar e instrumentar las medidas a seguir en la nueva normalidad que nos ha impuesto el enemigo más terrible para la humanidad en este tiempo, el SARSCOV-2.

Como ha sido la impronta del presente Gobierno de la República, al ser un gobierno de tipo humanista, democrático y popular, así como en cumplimiento pleno al segundo de los compromisos asumidos por el actual Primer Mandatario del país, al asumir la titularidad del Poder Ejecutivo en el histórico primero de diciembre de 2018, el cual establece: “se atenderá a todos los mexicanos sin importar creencias, clases, organizaciones, sexo, partidos, sectores económicos o culturales”; en cumplimiento, además, por lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, cuyo rubro titulado DERECHO A LA EDUCACIÓN, en la parte final señala “La Secretaría de Educación Pública tiene la tarea de dignificar los centros escolares y el Ejecutivo federal, el Congreso de la Unión y el magisterio nacional se encuentran en un proceso de diálogo para construir un nuevo marco legal para la enseñanza (…)”, en ese orden de ideas, para el inicio del ciclo escolar 2020-2021, dadas las condiciones de imposibilidad sanitaria de iniciar clases presenciales para evitar los ingentes riesgos de contagio del COVID 19, se ha optado que las clases se impartan por televisión, utilizando por supuesto las plataformas públicas de los canales propiedad del Estado, pero también de consumo con las principales televisoras privadas del país, medios que en conjunto pueden abarcar al 94% de los hogares mexicanos, precisando la utilización de materiales impresos para distribuirse en los hogares que se encuentren en lugares muy aislados y que no cuenten con el acceso a los aparatos y la señal de TV abierta.
Este acuerdo es histórico por múltiples causas.

Si bien es cierto que las clases por TV abierta no permiten una interacción con el educando, como sí se podría dar mediante la utilización de plataformas digitales por internet, también lo es que muchísimos sectores de nuestra población, sobre todo quienes viven en comunidades apartadas, carecen del acceso a algún equipo de cómputo y poderse conectar a la Internet; por lo que una opción que hace más plausible la transmisión de los contenidos educativos previstos en los planes y programas de estudio, es precisamente la TV abierta.

Hay que tener en cuenta una cosa en los tiempos de emergencia como son los actuales: se trabaja con lo que se puede; parafraseando a Ortega y Gasset “yo soy yo y mi circunstancia”. Evidentemente lo ideal en el proceso enseñanza-aprendizaje es contar con la o el docente y la interacción con las y los compañeros estudiantes de manera presencial. Desafortunadamente ese escenario, mientras tengamos que librar la ardua batalla en contra del SARSCOV-2, se antoja imposible de llevar a cabo, pues la prioridad debe ser siempre la salud y el bienestar de las y los estudiantes, las y los profesores y en general de todas las familias.

Es por eso por lo que el modelo a implementarse a partir del próximo 24 de agosto es lo mejor y más incluyente que se puede instrumentar, dadas las difíciles circunstancias por las cuales estamos atravesando como colectivo social en este momento.

Por otro lado, nuestro gobierno se encuentra preparado para atender el aumento de la demanda en la matrícula de la educación de tipo pública, habida cuenta que por las dificultades económicas en que se ha visto envuelta la población por la ralentización económica ocasionada por la pandemia universal que ha aquejado a todo el orbe, muchas familias no pueden permitirse el mantener a sus hijas e hijos en el sistema educativo privado, debiendo recurrir -como es su derecho constitucional- al sistema público educativo.

Por eso el esfuerzo que toda la comunidad realizará a partir del próximo 24 de agosto es encomiable, toda vez que todos (padres de familia, docentes, estudiantes, autoridades educativas) estarán haciendo un ingente aliento para evitar la pérdida del ciclo escolar y adaptarse a las difíciles circunstancias universales que a todos nos constriñen hoy día.

Es un hecho histórico, porque por vez primera (por lo menos que yo recuerde) en que las televisoras privadas van a realizar un servicio social al dejar de pensar en las utilidades, para poner parte de sus señales de transmisión al importante servicio de la educación del pueblo de México en estas difíciles condiciones. Sin duda, las crisis pueden hacer relucir lo mejor de la humanidad. El Gobierno de la Cuarta Transformación, en cumplimiento a su compromiso popular y de inclusión universal a todo el pueblo de México como beneficiario de sus políticas públicas, ha hecho posible este importante acuerdo en beneficio de la niñez y la juventud mexicanas. Enhorabuena.

Miguel Francisco Barrera Aldama.
Abogado, profesor y escritor.

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