Diego Fernández de Cevallos: El amo del tráfico de influencias

En la opinión de Elí González
@calacuayoMX

Un personaje llamado Diego Fernández de Cevallos, se ha visto implicado en varios escándalos por su participación como abogado de personajes relacionados con el narcotráfico y en asuntos lucrativos aun cuando vayan contra los intereses del Estado.

Este personaje que acaba de exhumar la oposición, ahora pide un debate con el presidente López Obrador. A propósito de esto, los mexicanos exigimos sea ignorado para que se le acabe definitivamente el influyentismo que lo mantiene vivo.

Algunos le dicen vergonzosamente, “el jefe Diego” pero en realidad ha sido rey del influyentismo político, el amo del tráfico de influencias.

Habría que recordar, aquel levantón que sufrió en su finca “La Cabaña”, en Querétaro, donde se sugiere que fue secuestrado por alguna banda criminal que al final de esta columna mencionaré. No olvidemos que ha sido señalado en múltiples ocasiones como “empleado de la mafia”

En 2004 Martí Batres, lo señaló como abogado del narco, cuando fungía como subsecretario de Gobierno del Distrito Federal. Pero posteriormente, diversas personalidades de la política lo han señalado de la misma manera.

El mismo personaje que quiere que el presidente le dé espacio, junto con Carlos Salinas de Gortari fueron los artífices de mandar el dinero, grabar las entregas y difundir los videos en los que se vieron implicados prominentes políticos perredistas y el empresario Carlos Ahumada. Este último confesó, quienes fueron los que armaron el montaje, para desprestigiar a René Bejarano, entre otros.

Su carrera delincuencial inicio de la mano de Juan Collado, entonces asesor de Mario Villanueva, Eduardo Fernández, Raúl Salinas y Mario Ruiz Massieu, por poner algunos ejemplos.

Cuando como premio de su tráfico de influencias se quedó con Punta Diamante, cuando organizó la quema de los paquetes electorales de 1988 para facilitar el fraude a Carlos Salinas, Diego Fernández de Cevallos ya estaba involucrado con la mafia y el narcotráfico. Hay evidencias que recibió cuatro millones de pesos del cártel de Juárez,

El mismo deleznable personaje fue defensor de Jorge Bastida Gallardo, empresario de la construcción y consuegro de Amado Carrillo Fuentes, cuando compró un paquete de acciones del entonces Banco Anáhuac que, se supo después, era una inversión del cártel de Juárez para lavar dinero del narcotráfico, involucrando a políticos y empresarios.

De acuerdo con el expediente judicial, en el caso de las inversiones del narcotráfico en el Banco Anáhuac salieron perjudicados Alicia, la hermana de Miguel de la Madrid, su hijo Federico y su sobrino Jorge Hurtado Horcasitas porque perdieron parte de su fortuna tras la investigación criminal que descubrió los fondos del cártel de Juárez

A finales de 1996 la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) intervino la empresa Grupo Corporativo Anáhuac a causa de un fraude millonario, con recursos del Instituto Mexicano del Seguro Social, que se le imputó a uno de sus socios importantes, José Luis Sánchez Pizzini.

En estos crímenes, también involucró a Rodolfo Zedillo, hermano de Ernesto Zedillo que conocía a Bastida, con quien proyectó la construcción de un hotel en la Zona Rosa de la Ciudad de México. El negocio no se terminó por incumplimiento de Bastida.

Pero siempre presente Diego Fernández de Cevallos quien fungía como asesor legal de los integrantes del cártel de Juárez que estaban detrás de la operación de la compra del Banco Anáhuac.

A Diego Fernández se le comprobó que Bastida Gallardo le entregó dos cheques con los números 76859 y 76860 por un millón 995 mil pesos y dos millones de pesos, respectivamente. Pero su nivel de influyentismo en las altas esferas del PRIANISMO, le permitió seguir impunemente su carrera delincuencial.

En la averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/097/2004 integrada contra el cártel de Juárez rindió declaración Vicente Carrillo Leyva, hijo de Amado Carrillo. En ella refiere el caso del Banco Anáhuac y afirma que el abogado del grupo que perdió su fortuna en esa inversión fallida fue Diego Fernández de Cevallos.

“Por el mes de enero de 1996 empezó mi papá a gestionar la compra de acciones en la Bolsa de Valores, a través de Juan Alberto Zepeda Méndez (contacto de Jorge Bastida, el cliente de Diego Fernández), compra que no se llevó a cabo, ya que éste le ofreció un mejor negocio o inversión en la compra de acciones del Banco Anáhuac, siendo este negocio por la cantidad de treinta millones de dólares, el treinta por ciento del valor del banco, incluyendo cuatro vehículos, dos de la marca BMW, uno de ellos blindado, un Porsche gris a nombre de Luis Sánchez Pizzini, y otro más, Mercedes Benz. El negocio terminó de concretarse entre febrero y julio de 1996 dándole mi papá el dinero a Juan Alberto Zepeda Méndez”: Vicente Carrillo Leyva

Misteriosamente después de quebrar al banco Anáhuac, Diego Fernández de Cevallos y Fernando Gómez Mont, aparecieron en julio de 1997 como representantes legales de dos empresas: el hospital Santa Mónica y la funeraria García López, donde murió y fue velado, respectivamente, Antonio Flores Montes, nombre falso que se utilizó para ocultar la verdadera identidad de Amado Carrillo Fuentes. ¿Qué les dice esto?

Diego también llevó la defensa de delincuentes de la talla de Carlos Cabal Peniche; Ángel Rodríguez El Divino; Rogelio Montemayor; Jorge Lankenau, Tomás Peñaloza Webb y Gerardo de Prevoisin. Y controla también los más influyentes despachos de México.

Según el libro Cien nombres de la transición mexicana, de Alejandro Envila, Diego Fernández y Fernando Gómez Mont fusionaron sus despachos en 1994, a raíz de lo cual crearon Cevallos y Gómez Mont, SA.

Podría seguir adelante con el curriculum criminal de Diego Fernández de Cevallos, pero les dejaré la teoría que diversos investigadores de esa época concluyeron: Diego fue secuestrado para presionar a Felipe Calderón, para que cumpliera los acuerdos de campaña. Parte de eso se debe a la guerra contra el crimen organizado, para atacar a los enemigos del cartel que protegió #FeCal

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