¿Dónde estuvo la CNDH durante el periodo neoliberal?

“Éste no es México”, dijo el presidente el día de hoy, al referirse a la interpretación que el pueblo está dando al fenómeno migratorio, que vivimos en el país.

Incluso comentó que no le importaba que la campaña conservadora, para hacer ver a los migrantes como un peligro para los mexicanos, estuviera dando frutos.

La política de la Cuarta Transformación, es procurar el bienestar de todos aquellos que viven o se encuentran por alguna razón, dentro de nuestras fronteras. Sin discriminación. Sin odio o rechazo.

Por eso habla el presidente de un México que está siendo colonizado mentalmente, por el pensamiento conservador.

Ser xenófobo, es ser reaccionario. Es haber renunciado a buena parte los nuestros valores humanos y culturales, ignorando que todas nuestras familias, en el pasado o en el presente, han sido migrantes.

Migrante es la gente en la frontera. Migrantes son la mayoría de los habitantes de la Ciudad de México y la zona conurbada a la misma. Lo son también quienes habitan en las ciudades más pobladas de nuestro país.

Hace unas décadas, México se distinguió por su política de puertas abiertas a los perseguidos políticos y a los migrantes que escapaban del terror de las dictaduras que proliferaron en varios países, después de la segunda guerra mundial.

Recibimos a migrantes españoles en gran cantidad. A cubanos huyendo de la dictadura de Batista. A guatemaltecos, argentinos y uruguayos perseguidos por otras dictaduras.

Esa generación de mexicanos, jamás titubeo para acercar la ayuda necesaria a los recién llegados.

Las aportaciones que estos refugiados trajeron a nuestro país, hoy forman parte del patrimonio cultural de nuestro pueblo.

La migración actual se diferencia de la de otros años, en que el deseo del migrante, no es permanecer en nuestro territorio, sino alcanzar la frontera norte, para buscar nuevas posibilidades de vida, en suelo norteamericano.

No quiere radicar en México. Solo intenta cruzar nuestro territorio, para alcanzar su meta.

Y es en ese difícil trayecto en donde requiere ayuda y comprensión.

Muchos están negando ese apoyo, creyendo las mentiras de los grupos conservadores, que asocian delincuencia y enfermedades inventadas, a los grupos migrantes.

Y es curioso que les creamos, porque esos mismos conservadores, han sembrado la idea de que todo turismo es bueno y ventajoso para las comunidades mexicanas. Y no es cierto.

¿Quién no ha visto grupos de turistas nacionales o internacionales, alcoholizados o drogados, armando escándalos, o cometiendo acciones ilícitas? ¿O a turistas altaneros y prepotentes que discriminan al mexicano por su color de piel?

Nos han acostumbrado a aceptar a ese tipo de turistas, pasando por alto su forma indigna de proceder.

No todos los turistas actúan así. Pero hay varios que se apegan a lo señalado.

Igual sucede con los migrantes. Hay gente noble y trabajado, que lo único que busca es una nueva oportunidad. Y están también los pocos, que delinquen igual a como lo hacen los malos turistas.

Si no entendemos que la Cuarta Transformación es, ante todo, un cambio de mentalidad, estaremos haciéndole el juego a los conservadores. Seremos clasistas, discriminaremos, perderemos nuestros valores como seres humanos y terminaremos siendo tan xenófobos, como lo son muchas comunidades en la Unión Americana, con nuestros connacionales que trabajan honradamente, al norte del Río Bravo.

Hay que pensar un poco en todo esto. México está cambiando para bien. Conductas discriminatorias, están bien para los conservadores, pero no para el grueso de la población mexicana.

Y aquí entra otro tema que trató López Obrador el día de hoy. Las acciones emprendidas por la Comisión de Derechos Humanos, contra el gobierno de la Cuarta Transformación.

Esa comisión, según palabras del presidente, “no tiene calidad moral” para dar recomendaciones. Está en su derecho de promover controversias constitucionales, si así lo desea, pero eso no quita que sea una fachada más de los poderes de la derecha, que intentan descarrilar al actual gobierno.

¿Dónde estuvo la CNDH durante el periodo neoliberal?

¿Defendió con acciones concretas a los migrantes?

Hace unos días, esta comisión emitió una recomendación al gobierno del cambio, para que se reabrieran las estancias infantiles cerradas, por no cumplir con las normas elementales de seguridad.  De igual modo, pide que se les reasigne presupuesto a todos estos centros. Su alegato es en el sentido de que así se protegen los derechos de niños y progenitores.

¿Se trata entonces de repetir la tragedia de la guardería ABC?

¿Reabrir Centros que no cumplen con las normas establecidas?

¿Eso es defender los derechos de los niños?

Y, para terminar, el presidente remató con esta pregunta: ¿Dónde estaba la Comisión de Derechos Humanos, cuando la tragedia de la Guardería ABC? ¿Dónde su firme posición de rechazo al gobierno panista, su exigencia de justicia y el seguimiento del caso?

Solo quien no quiera mirar objetivamente el trabajo que desarrolla esta Comisión, puede engañarse pensando que en verdad es autónoma.

Responde a intereses políticos del conservadurismo. Los derechos humanos, en realidad, son secundarios para ella y solo es útil su defensa, si representan beneficios de cualquier tipo, para ellos como institución, o para los grupos económicos y políticos que se encuentran operando en la sombra.

Recordemos que fue la Comisión Reguladora de Energía, la que aprobó el saqueo en Pemex y Comisión Federal de Electricidad. Un organismo independiente, similar al de Derechos Humanos.

Recordemos también que todo el aparato del Estado, incluidas estas comisiones, solo en apariencia independientes, estaban repletas de corrupción. Los gobiernos neoliberales, no dejaron dependencia alguna, libre del huachicoleo y la corrupción.

¿Cómo pensar que la Comisión de Derechos Humanos se mantuvo al margen, milagrosamente, de esa descomposición generalizada?

Los derechos de padres y niños, son una fachada para defender en realidad, los derechos del panismo, que se encuentra manejando a esta comisión.

Los derechos del migrante no le importan demasiado. Eso no deja dividendos al grupo conservador.

Por eso es muy importante la anotación que, sobre este asunto, hace el presidente López Obrador el día de hoy: “¡fuera máscaras!”

Si la CNDH, va actuar en favor de los intereses conservadores, que lo haga, está en su derecho.

Pero que lo haga de frente. Sin caretas. Sin aparentar lo que no es.

De organismo autónomo no tiene nada. Es parcial y trabaja para los grupos conservadores.

Que lo asuman así: sin engaños.

 

Malthus Gamba