Celeste Sáenz y los moneros de los 60´s

Por Miguel Angel Lizama
@Migueliz8

Al ver en Twitter la actividad de Celeste Sáenz, hija del recordado Antonio Sáenz de MIera y Fieytal, me cayó un torrente de memoria al recordar que en los altos del CLUB DE PERIODISTAS DE MÉXICO estaba la oficina de la ASOCIACIÓN MEXICANA DE CARICATURISTAS fundada, entre otros, por Alberto Huici, Alberto Isaac, Gabriel Vargas (patriarca de toda la Familia Burrón y entonces Presidente de los caricaturistas) y otros nombres moneriles famosos de la época de los 60.

Gabriel Vargas
(Fuente: Secretaría de Cultura)

En esa oficina, bastante modesta para la casona enorme que cedió el gobierno del Presidente López Mateos en el número 8 de la calle Filomeno Mata en la Ciudad de México, había una mesa de juntas, un archivero y escritorio metálicos de P.M.Steele y un restirador. Ahí coincidíamos el monero Enrique HERAS (entonces estudiante de la ESIQIE del Politécnico), el insigne Eduardo del Río (RIUS) y yo (estudiante de Vocacional Médico-Biológica también del Poli). Rius trabajaba en el escritorio, mientras Heras y yo utilizábamos el restirador o la mesa de juntas, antes de ir (a pie) a entregar nuestros cartones a Reforma 18, sede inolvidable de EXCÉLSIOR (el bueno, antes de los golpes de Echeverría), el semanario JA-JA y otras publicaciones.

Enrique Heras

 

De los caricaturistas de entonces, Rius era el veterano experto en persecuciones y acoso oficial, y había sido corrido de casi todos los periódicos y revistas por presiones de la Presidencia de la República, la Regencia del DF o el PRI. Ahí en Filomeno Mata 8, Heras y yo vimos surgir LOS SUPERMACHOS, primera de la serie de obras que le darían más fama y (¡por fin!) algo de dinero a Rius. Ahí llegó a auxiliarlo Rosita, una de las hijas de Ricardo W. Martínez (famoso ilustrador de los billetes de la Lotería Nacional y también miembro de Caricaturistas), para ponerle color a los cartones que Rius dibujaba en blanco y negro. Tiempo después el nunca casadero Rius quién sabe cómo convenció a Rosita de aceptarlo como esposo y formaron el dúo dinámico de LOS AGACHADOS, cuando el editor de Los Supermachos se agandalló y se lo quitó a Rius luego que éste se negó a ser su esclavo. Rius nunca se dejó del Gobierno, y menos se iba a dejar de un mercader editorial que sin su materia prima pronto emigró al anonimato.

HERAS era infaltable en las páginas semanales de Ja-Ja, mientras yo ilustraba la columna “Arsénico y Encaje” de Manuel Mejido en Excélsior. Ambos nos íbamos caminando también al Diario de México, en la calle Chimalpopoca, cuyo director Willy (no recuerdo su apellido) nos compraba nuestros monos sobre fútbol americano para su sección deportiva.

 

Los Moneros del Metro
1969

Las asambleas de Caricaturistas se efectuaban en el bar del Club de Periodistas, salvo cuando coincidía con algún evento y entonces nos desplazábamos a media cuadra, en la esquina de Filomeno Mata y 5 de Mayo, para que los casados pudieran justificar que estuvieron en La Ópera (antes de revelar que era un bar).

Todo esto lo dio al traste el nefasto presidente Gustavo Díaz Ordaz que veía en cada joven (como éramos nosotros) un “comunista”. Por sus fantasmas ideológicos surgidos en su rancio catolicismo, se le desarmó lo que López Mateos había estado preparando acuciosamente para los Juegos Olímpicos de 1968, con sus frecuentes viajes al extranjero (le decían “EL NUEVO GOLFO DE MÉXICO” o “AGOLFO LÓPEZ PASEOS”).

¡En la torre… ya estoy sonando como “México de mis recuerdos” del porfiriato… lagarto, lagarto!

(Como aclaración, los moneros de entonces éramos empíricos, sin estudios en La Esmeralda o San Carlos: Rius salió del Seminario para emplearse en una funeraria donde empezó a trazar monos entre los muertos; Heras hacía los suyos entre fórmulas químicas; el maestro Burrón, hasta donde supe antes de su biografía oficial, también aprovechó su habilidad artística natural y especialmente su aguda observación para engendrar a su Familia Burrón, y así por el estilo).

El caso es que hoy Celeste Sáenz ha sabido preservar admirablemente el legado de su padre con muchas dificultades aunque con empeño, en medio de los cambios que inicialmente fueron pausados y hoy son vertiginosos por la irrupción de las benditas Redes Sociales, y el giro que el pueblo de México le dio al país al adoptar ESPERANZA en vez de DESIGUALDAD como divisa del futuro.

Celeste Sáenz

Aunque algunos de los que ayer fuimos jóvenes se han corrido hacia la derecha para acurrucarse en lo que una vez combatimos, muchos que pervivimos sobre todos los acontecimientos y dificultades, vemos que nuevas generaciones de muchachas y jóvenes inyectan mayor optimismo y un incansable actuar a la vida social de México.

Este dinámico optimismo de nuevo aliento me lo despertó el alegre aviso de Zeltzin Juárez, una muchacha que anunció con orgullo en Twitter su inicio como Corresponsal de SinLínea.MX en Las Mañaneras del Presidente López Obrador desde Palacio Nacional. Con ese fresco ímpetu femenino, el conservadurismo medieval y rapaz no parece tener mucho futuro. Frescura sobre ranciedad. Contra la mezquindad de los Polkos siglo 21, la generosidad juvenil femenina del obradorismo predomina y prevalece. Para bien de México.

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