Antes que fuera ley en Oaxaca; comunidad indígena cerró el paso a la comida ‘chatarra’

Yalálag, la comunidad indígena en Oaxaca que se organizó para impedir el paso de camiones de comida chatarra y bebidas azucaradas.

Antes que el Congreso de Oaxaca prohibiera la venta de comida llamada ‘chatarra’ a los niños, en Yalálag la comunidad ya se había organizado para cerrarle el paso a los camiones de Coca-Cola y Sabritas.

Villa Hidalgo Yayalag, población en la Sierra Juárez, es uno de los municipios que cerró el paso a empresas de alimentos procesados para priorizar las frutas y verduras de las localidades en Oaxaca.

El investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, Abelardo César Ávila Curiel, dio a conocer que Villa Hidalgo Yalalag es un ejemplo de la problemática extendida por la mayoría de comunidades indígenas del país, donde los alimentos que se producen en la propia localidad son desplazados por alimentos chatarra.

María Isabel Aquino León, regidora de la comunidad encargada del área de educación, explicó que la región es una de las más azotadas por las consecuencias de una mala alimentación y excesivo consumo de alimentos vacíos y lamentó que hace 30 años el neoliberalismo los hizo dependientes de productos industrializados. Además dijo que la vida alimentaria de su pueblo está asentada en el maíz.

En pasado 30 de julio, en una conferencia web “El derecho a la alimentación y soberanía alimentaria de los Pueblos Indígenas”, organizada por el Centro Profesional Indígenas de Asesoría, Defensa y Traducción (Cepiadet), expertos y representantes de pueblo originarios, hablaron sobre los ejemplos de las comunidades indígenas que buscan hacer accesibles sus alimentos locales y cocina tradicional, “con el objetivo de regresar a sus raíces ante el aumento de casos de comorbilidades, como diabetes y sobrepeso por el consumo de comida ‘chatarra’”.

La joven regidora dijo que su comodidad se vio afectada por la entrada de estos productos llamado ‘chatarras’; informó que hay muchas personas con problemas de diabetes, porque hay un alto consumo de refrescos; “sabemos que son productos altamente nocivos para la comunidad”.

Durante la pandemia las autoridades municipales tuvieron que restringir la movilidad de comida chatarra para evitar contagios, sin embargo, el camino estuvo plagado de problemas por la dependencia de un sistema basado en el consumo externo, y no en el autocultivo.

“Tomamos la decisión de cerrar la comunidad, de prohibir muchísimos productos industrializados, y eso mostró que las personas estamos dependientes de verduras y el agua del Valle de Tehuacán, lamentablemente hace 30 años al indígena se le dijo que era mejor comprar, que sembrar”, aseveró.

Con información de Cultura Colectiva News y Revolución 3.0